Cosas de la vida

Piden caseta con calefacción y aseo para vigilar el chalet de Pablo Iglesias

La Unión de Guardias Civiles de Madrid denuncia el lamentable estado en el que sus compañeros del Puesto de Galapagar prestan protección en casa de los diputados miembros del Congreso, Pablo Iglesias e Irene Montero, y no han cejado en su empeño de tratar de solucionar esta vergonzosa situación.

 

La Unión de Guardias Civiles de Madrid denuncia que sin un techo que los cobije del duro invierno de la sierra madrileña, y sin la más mínima protección durante la alerta antiterrorista vigente, “nuestros compañeros garantizan la seguridad de esta vivienda en absoluta precariedad, sin tener cubiertas ni las más mínimas necesidades fisiológicas básicas”. Se refieren al domicilio de Pablo Iglesias e Irene Montero. 

La Unión señala que les consta que se han tratado de solucionar por diferentes vías todos estos inconvenientes, mediante la instalación de alguna infraestructura intramuros que dignifique la labor de estos trabajadores de la Guardia Civil. Sin embargo, sus fuentes apuntan a una negativa explícita de los protegidos para dar cobijo y dignidad a sus compañeros. “Mientras que en esta misma urbanización existen perros guardianes con casetas calefactadas, nuestros compañeros pasan las horas sin una infraestructura mínima ni humanamente aceptable”, puntualizan.

La Guardia Civil se ha caracterizado a lo largo de su historia por defender el orden establecido, y garantizar los derechos de sus ciudadanos independientemente de su ideología política, creencia religiosa, raza, sexo o cualquier otro condicionante. “Sean quienes sean. Y así ocurre aquí hoy, en Galapagar. Sin embargo, es deber de los poderes públicos corresponder al sacrificio que estos hombres y mujeres realizan, mediante el mantenimiento de unas mínimas condiciones de higiene y seguridad”, denuncian.

Ante la falta de soluciones por medios oficiales, desde la Asociación Profesional con representación en el Consejo de la Guardia Civil – Unión de Guardias Civiles –, han querido denunciar mediante este hecho simbólico la precariedad que sufren nuestros compañeros y compañeras. Con la instalación de un aseo frente al domicilio protegido pagado con el esfuerzo solidario de nuestros afiliados, “queremos cubrir al menos una necesidad primitiva y básica, que por no poder atenderse adecuadamente hasta ahora generaba situaciones indeseables, especialmente en el caso de componentes mujeres”.

“De la misma forma, con la colocación de este aseo queremos remover las conciencias de todos aquellos responsables gubernativos y policiales que permiten la situación de precariedad que sufren nuestros compañeros”, concluyen.


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