Cultura

Alfonso Cuñado: “A los asiáticos, la temática de mis cuadros les resulta exótica”

Alfonso Cuñado está en pleno proceso creativo y prepara para el mes de mayo treinta lienzos en los que volverá a reflejar en algunos de ellos el paisaje monumental, urbano y natural de Salamanca

Alfonso, en los cuadros que llevó a la Feria Internacional de Taipei se refleja la dehesa salmantina y la arquitectura de nuestra ciudad. ¿Qué le comentaban sobre nuestros paisajes los visitantes asiáticos?

Alfonso Cuñado: Creo que les llamaba la atención la manera personal de tratar los temas. La frase que repetían es: ‘Tu pintura es diferente’. Al estar en una feria, donde hay muchos estilos y muchos artistas, tienen una idea muy global de la pintura, por lo que cuando llegaban a mi stand les sorprende. A ellos, esta temática les resultaba exótica, lo mismo que a nosotros ver un paisaje de la Muralla china o una acuarela.

La Plaza Mayor, uno de los cuadros que llevará Alfonso Cuñado a la Feria Internacional de Taipei.

Lo han invitado dos años seguidos y volverá en el 2015. ¿Qué supone para usted ser el representante español en esta feria tan importante?

A. C. Para mí es un halago altísimo, sobre todo porque ya conozco la feria. El primer año fui con muchas incógnitas, no sabía como resultaría, iba como invitado y el comité me consideraba, pero la respuesta del público no la conocía. Ahora, sé que mi obra tiene aceptación. Volver por tercer año es como ir sobre seguro, eso no significa que quizá todas esas expectativas que tienes se vengan abajo.

Tiene la sensación de ir a un lugar conocido…

A. C. Sí, sí. Es que además he hecho amigos, no sólo del comité, sino también coleccionistas y compradores con los que he tenido relación personal.

¿Los dos años ha tenido el mismo equipo de personas trabajando con usted?

A. C. No, este año el equipo encargado de realizar las ventas ha sido distinto.

¿Y la intérprete?

A. C. La intérprete sí. El primer año me la facilitó el comité, pero congeniamos tan bien, que este año quería que estuviera con nosotros. Forma parte de la familia, la hemos ‘adoptado’. (Risas)

Ahora está inmerso en el proceso de creación. ¿Va a sorprenderlos o seguirá con la temática de paisajes salmantinos?

A. C. Voy a cambiar un poco la temática este año. Voy a reducir el espectro temático para que no sea tan disperso y yo pueda centrar la cabeza. El próximo año, llevaré temas musicales y paisajes tanto monumental, urbano o natural de Salamanca y otras ciudades como Ávila o Toledo. No voy a llevar ni bodegones, ni toros.

¿Se ha hecho un esquema de trabajo para poder cumplir con sus compromisos y con la demanda de la feria -30 cuadros-?

A. C. Sí, porque los compromisos adquiridos hay que cumplirlos. Este año, en octubre tengo una exposición individual en la galería Espacio 36 en Zamora, ya tengo bastantes cuadros, pero aún no he terminado de completarla. Y, también, una muestra colectiva en la galería Benedito de Málaga, que ya he cubierto. No tengo más exposiciones para este año, por lo que estoy centrado en el trabajo de la feria de Taipei que será del 7 al 11 de mayo de 2015.

¿Cómo se organiza su calendario?

A. C. Es cada vez más fácil, porque para el 2015 no puedo poner nada.

¿Da vértigo enfrentarse a un lienzo en blanco como el escritor al folio?

A. C. Creo que sí, que tenemos el mismo vértigo.

¿Incluso teniendo la temática pensada?

A. C. Sí, incluso cuando tienes la temática, porque eso es una idea muy confusa, luego hay que plasmarlo en una figuración, que es lo que yo pinto. Siguiendo con el símil de los escritores, creo que hacemos lo mismo, ellos escriben y pueden tachar, y yo comienzo manchando.

Una de las temáticas que llevará Alfonso Cuñado a la Feria Internacional de Arte de Taipei 2015 serán temas musicales como éste cuadro.

¿Cómo es el proceso?

A. C. Muchas veces no sé lo que voy a pintar después, pero sí sé con qué colores quiero trabajar. Si por ejemplo es un cuadro de jazz, pues sé que el contrabajo será con colores rojizos o amarillentos, pues voy a añadir por aquí unos tonos cálidos tirando a los siena tostados o aquí amarillos que van a formar parte del saxofón, pero aún no sé el saxofón que quiero o cómo voy a colocar la figura. Todo esto te ayuda a marchar y a eliminar el vértigo del blanco. Y ya entras en el cuadro, pero pintando. Vas buscando colores que luego mueves y van a pareciendo figuras y dices: ‘Esto me gusta y quiero que prevalezca’, y vas jugando. Llega un momento en el que el cuadro va avanzando, y esa mancha abstracta del principio, va pasando a ser algo figurativo y ya no hay marcha atrás, porque sabes donde va a ir todo y se te olvida el vértigo del inicio.

¿Los cuadros se acaban o se podría estar pintando eternamente?

A. C. Tiene dos respuestas contrarias. Al principio, el cuadro sólo son manchas que puedes mover, pero en el momento que comienzas a perfilar la figura, le vas colocando la mano de una determinada forma. El camino comienza a centrarse y llega un momento en el que el cuadro es lo que es. ¿Podría haber sido otra cosa?, sí, pero has elegido ese camino. Ahora, ya es un músico sentado con las manos en una posición determinada y el rostro mirando al cielo. En ese sentido, el cuadro llega a un fin y te lo dice. La prueba de que el cuadro está terminado la tienes cuando le dices a un observador externo que mire el cuadro, él se va y tu continúas trabajando cuatro o cinco horas más en ese lienzo, el observador vuelve y le preguntas: ¿Qué he hecho nuevo? Te va a decir que nada, que está igual. Ese es el momento de parar.

¿Y la segunda respuesta posible?

A. C. Cuando tú te vas del estudio y vuelves al día siguiente y del cuadro te saltan imágenes que podrías corregir o hacer distintas. De hecho, suelo volver al cuadro, incluso después de haber terminado otro, y a veces retoco algunas cosas.

En los viajes que realiza. ¿Toma nota de la luz o de los colores?

A. C. Sí. En este último viaje me he quedado con lo apabullante de los colores de Bali o la luz de Dubai, que es completamente distinta a la que hay aquí. Pero, no hace falta salir de nuestro país. La luz de Málaga no tiene nada que ver con la de Salamanca, donde tenemos una luz muy limpia y contrastada, con un sol directo, frente a la luz cegadora del sur que diluye los colores. Esto se observa y se queda grabado en la mente.

Es un gran amante de la fotografía. ¿En algún momento veremos una exposición suya?

A. C. Pues no descarto nada, aunque no tengo previsto hacer exposiciones de fotografías. Las fotos que tomo son por puro placer, como pintar, que también fue por puro placer, sin ninguna intención de exponer y aquí estamos. (Risas)

 

 


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