Cosas de la vida

La ñoñez vuelve por Navidad

Los anuncios de la Lotería toca la vena sensible más obvia

 

La ñoñez vuelve por Navidad otra vez. El argumento, un ex suegro va a casa de su ex nuera, sus nietos no están allí, porque esa semana viven con su padre. Toman un café y le dice que quiere compartir con ella, porque es familia…

Otra historia es la de un empresario que se jubila y su hija compra un número con la fecha de la inauguración de la empresa. Ñoñería por partida doble.

¿De verdad? Otra vez la lágrima fácil. Todos compartimos décimos de lotería con amigos, familiares, compañeros de trabajo o personas con las que tomamos café todos los días a la misma hora y el mismo bar. Y cuando lo hacemos, no tenemos que recurrir a nuestra parte sensiblera y ñoña, todo lo contrario, lo hacemos porque queremos compartir la risa, la alegría o la salud, que por eso el 22 de diciembre es, al menos en España, el día de la Salud.

¿Dónde están los anuncios que nos hacen reír? ¿Dónde está el cava con el que brindamos? Solo apelamos a la lágrima facilona, ni siquiera a la currada. Es una obviedad y atenta contra la inteligencia de los espectadores y del gremio de los creativos.

Además, salvo en contadas ocasiones y puntos muy concretos…, en España es muy difícil tener una Navidad blanca, fría sí, pero blanca… Echamos de menos al calvo de la Lotería.

 


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