Sucesos

Un joven come con su familia y muere horas después

No sabía que tenía una alergia que acabó con su vida

La desgracia acaba de golpear con fuerza a una familia británica. Su hijo Sam Collings, que dentro de dos semanas cumpliría 20 años, murió tras una comida familiar.

 

El encuentro fue en un restaurante en Darwen, cerca de su Bolton natal, al lado de Manchester.

Entre las cosas que comió había langostinos, que ya había tomado tras veces sin sentir otras molestias que una ligera picazón en la garganta, igual que cuando comía huevos.

Terminó la reunión familiar y el joven estudiante de pintura e interiorismo se fue con unos amigos. Había pasado una desde que había comido cuando empezó a notar problemas para respirar, que se agravaron rápidamente hasta el punto de ocasionarle un paro cardiaco antes de que llegaran las asistencias. Al día siguiente murió.


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