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Aviva y sus retos para mantener la sonrisa en tiempos de confinamiento

La asociación salmantina, que trabaja con gente con discapacidad, no ha cesado su actividad y cada día lanza un nuevo reto… para ser feliz en tiempos de Covid-19

 

Intentar que la sonrisa no desaparezca de sus caras, que el ánimo no decaiga o que la mente esté ocupada en otras cosas más allá de la difícil situación que nos ha tocado vivir. Esos son algunos de los objetivos de Aviva Salamanca, que trabaja cada día con gente con discapacidad, amigos y familiares, en un tiempo en que la Covid-19 se ha empeñado en amargarnos un poco más la vida.

Por: Chema Díez Juan

“La idea surgió cuando esta situación derivada del coronavirus nos dejó en casa. Pero sabíamos que desde Aviva teníamos que seguir trabajando para estar en contacto y tener un vínculo con nuestros técnicos, voluntarios, amigos y familiares, con el objetivo de seguir con algunas actividades y, lo que es más importante, no perder el optimismo. Es clave”.

Así lo asegura Eugenio Sánchez Redondo, vicepresidente de la asociación Aviva, quien junto a su grupo de trabajo, crearon la idea de establecer un reto diario mientras dure esta situación; todo ello, para mantener el contacto con su gente, darles ánimos y que puedan mantener su cabeza ocupada en otras cosas dada su situación más complicada, a lo que se suma el hecho de no poder salir de sus domicilios.

La Fundación Aviva tiene el reto de que sus usuarios realicen disciplinas olímpicas en sus casa.

“Contamos con actividades de lunes a domingo, de modo que cada propuesta encaje cada día a la perfección, con multitud de retos muy variados. Desde hacer tortitas, hasta celebrar unos juegos olímpicos, jugar al baloncesto, un reto de bailes charros o lengua de signos. Cada día nos reunimos dos veces; una para hablar sobre los posibles temas y fijar uno; y la otra para ver el resultado de la actividad del día anterior, que luego colgamos en las redes sociales y en nuestra página web. Queremos que sea algo más que deporte, habilidades adaptativas para hacer que esta situación sea lo más llevadera posible”, explica Eugenio Sánchez.

¿Cómo se deciden y evalúan los temas? ¿Cuál es el trabajo posterior?

El grupo de trabajo de técnicos y voluntarios fija dos reuniones cada día, a las 12.00 y a las 17.00 horas. Una para hablar sobre el tema que se tratará en el nuevo reto, y la otra para poder ver cómo se ha desarrollado la actividad del día anterior. Desde Aviva se ponen en contacto con toda la gente con la que trabajan para proponerles la nueva actividad, que luego con ayuda de familiares y amigos graban en vídeo y la envían al finalizar la misma para poder compartir las experiencias y que todos puedan ver los vídeos de sus amigos o familiares.

“Solemos trabajar con una media de entre 40 y 50 personas al día porque no todos se animan o aunque lo hagan, no lo quieren compartir en un vídeo o redes sociales. De los que sí lo hacen, tenemos su consentimiento para poder difundir las actividades”, explica el vicepresidente de Aviva.

Asimismo, desde la Fundación mantienen un contacto diario con toda la gente con la que trabajan bien sea mediante videollamada o teléfono, para conocer su estado, su vida diaria y “sacarles una sonrisa. Hay veces que cunde un poco más el pesimismo, pero cuando ellos mismos ven los vídeos o hacen las actividades que programamos, cambia hasta su tono de voz y se muestran más contentos. Eso es lo más importante; tenemos la obligación de ser optimistas, y más ahora”.

Incluso el pasado 15 de abril, el reto se centró en la celebración de unas ‘AvivaOlimpiadas’, en la que cada uno debía realizar sus particulares pruebas deportivas de Juegos Olímpicos, con la imaginación por bandera. “Fue muy divertido, solo hay que ver el vídeo. Contamos con la participación del atleta paralímpico salmantino Alejandro Sánchez Palomero, todo un ejemplo de superación, que nos envió un vídeo y nos ayudó en esta actividad”, añade Sánchez.

Dentro de su trabajo, cuentan con familiares que trabajan en hospitales “y eso hace que no puedan ver a sus hijos todo lo que quisieran porque sus jornadas laborales son más extensas y agradecen este trabajo, porque ven los vídeos que hacemos y así también son partícipes de esto. Igual que casos de personas aisladas en sus domicilio al estar contagiadas; todo ello ayuda un poco más en estos momentos. Necesitamos esa llama para mantener la sonrisa”, argumenta Eugenio Sánchez.

Y, claro está, queda la gran pregunta: ¿Qué pasará cuando termine el confinamiento por la Covid-19? “Vivimos el día a día y siempre pensamos que mañana será mejor que hoy. Estos retos vamos a mantenerlos hasta que esta situación termine, con el objetivo de volver a hacer todo lo que hacíamos antes. Eso sí, tendremos que adaptarnos a lo que nos digan, siempre con optimismo. El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación ante las dificultades y no nos damos cuenta de eso hasta que no pasan estas cosas. Vemos una pequeña luz de esperanza para que esto acabe”.

Ya sabe, la esperanza es y debe ser lo último que se pierde…


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