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María José Doyague: “Si hay un positivo, los padres deben asumir que hay un riesgo de contagio con el bebé”

La jefa de Ginecología del hospital de Salamanca analiza cómo ha trabajado su servicio en la era Covid-19, superando grandes dificultades y cambiando protocolos

El ritmo de la vida sigue, pase lo que pase, llegue quien llegue y caiga quien caiga. En esta ocasión, el mundo entero está viviendo una pesadilla que ni en sus peores presagios podría haber vislumbrado, incluso parando en algunos momentos el reloj de nuestra existencia… pero nada más lejos de la realidad.

 

El ser humano sigue creciendo, muriendo y… sí, también naciendo. Y es que el hospital de Salamanca ha sido testigo de un ritmo de partos normal en relación a otros momentos del año, con la gran salvedad de tener que hacerlo en una situación completamente extraordinaria. Así lo explica María José Doyague, jefa del servicio de Ginecología del hospital de Salamanca, quien explica cómo han cambiado los protocoles de actuación, cómo se ha adaptado el servicio a las necesidades y cómo el miedo a veces se ha apoderado de todas esas madres que ya pueden decir que han superado el ‘mal bicho’.

También advierte sobre la posibilidad o no de contagio de una madre infectada a su hijo, algo aún en estudio y si es positivo o negativo el apego, el cuerpo a cuerpo o la lactancia materna. De momento, todo este proceso no ha registrado ningún recién nacido con este virus que tanto daño hace. Nacer en un momento así, a buen seguro que no lo olvidarán nunca. Probablemente esta generación será recordada como los niños de la Covid-19.

 

Cambios en el servicio: “Desde marzo el virus ha afectado a esta sección como a toda la sanidad en general, pero pese a haber mujeres contagiadas, siempre atendimos todas las urgencias ginecológicas, mientras que la obstetricia se ha mantenido porque no se puede dejar de atender a las embarazadas por las complicaciones que puede haber en un momento así y hay que llevar un control. Eso sí, hemos llevado a cabo la actividad de un modo diferente, estructurando mejor los momentos para ver a cada mujer, cambiando consultas, agrupando pruebas para que las embarazadas viniesen solo una vez al hospital, o incluso con consultas telemáticas y no presenciales. Ha habido mucha actividad obstétrica porque era una necesidad, mientras que ahora, poco a poco estamos volviendo a la ‘nueva’ normalidad, también en el hospital y en este servicio”.

Momento actual: “Bueno, estamos intentando recuperar una normalidad que aún va a ser diferente, no hay duda. La atención obstétrica se va a mantener como hasta ahora y no variarán muchas pautas, pero hay mujeres infectadas, partos de embarazadas con coronavirus con y sin síntomas… es una realidad que va a seguir así y por eso los protocolos actuales se siguen con mucha precaución. Tenemos que seguir garantizando la asistencia y la seguridad para la madre, el niño y los profesionales sanitarios”.

Protocolo en el hospital: “A la hora de entrar en el hospital, se hace un triaje a cada mujer para evaluar su estado. Debemos preguntar sobre sus síntomas y sus contactos personales, estableciendo un protocolo en el que se indicaba a las mujeres que llamaran por teléfono antes de venir para indicar su sintomatología o no porque de ello depende que sean un foco de expansión o no del virus. Hemos mantenido mucho contacto con las embarazadas vía telefónica porque no se podían hacer los test a todas en esos momentos. Sí se ha realizado la prueba PCR a todas las embarazadas que iban a paritorio y tampoco se ha realizado ningún ingreso sin realizar esa prueba para saber si eran trasladadas a una planta covid o a una libre del virus. También se han realizado intervenciones quirúrgicas programadas, también en este caso con la prueba correspondiente”.

Embarazadas positivas: “Hemos tenido hasta 16 partos o cesáreas (hasta el 26 de mayo) de mujeres que dieron positivo en la prueba PCR, la mayor parte de ellas asintomática, ya que solo dos presentaron alguna patología diferente, que aún debemos estudiar si se deben o no al coronavirus porque es pronto para saberlo. Eso sí, ninguno de los recién nacidos ha dado positivo en el primer test ni en el que se hace 24 horas después del nacimiento”.

Conociendo al virus: “Estamos conviviendo con un virus con el que solo llevamos meses guiándonos por nuestras propias experiencias y por diferentes estudios que vamos conociendo, ya que el hospital de Salamanca también forma parte de ese gran estudio que se lleva a cabo para conocer mejor a este virus. Pero necesitamos tiempo para saber cómo actúa y conocer su evolución. Parece que no hay una transmisión intraútero de madre a hijo porque todos los casos han sido negativos, pero solo podemos hablar por la experiencia de unos meses. Es poco tiempo y habrá que esperar”.

¿Peligro en el contagio de madres a recién nacidos?: “Por el momento desconocemos muchas cosas, pero está claro que el mayor riesgo de una madre es el contagio horizontal, por el contacto con el bebé. Por ejemplo, en China, desde el primer momento que hubo partos, separaban a la madre y al hijo durante dos semanas, pero ahora todo ha cambiado mucho. Hay organismos que dicen que con las adecuadas medidas de protección e higiene de una madre contagiada puede ser suficiente para no pasar el virus, ya que el contacto piel con piel y la lactancia materna son mejores para el desarrollo de los recién nacidos; hablamos, claro, de las mujeres asintomáticas, en otro caso habría que ver más parámetros. Pero, claro está, siempre hay un riesgo, aunque sea pequeño, y es algo que les decimos a los padres y que deben asumir a la hora de actuar de un modo u otro. Eso sí, no podemos decir qué es lo que podría pasar si un recién nacido se contagia porque no hay aún casos como para poder aseverar algo con certidumbre. Hay que dar más tiempo”.

Temor de los padres: “Sí claro, es algo que está ahí y lo vemos. Hay una gran preocupación de los padres porque pueda ocurrirle algo a su hijo; incluso han existido casos de madres con mucha angustia por la incertidumbre sobre lo que podría pasar. Pero también tenemos que decir que en el hospital de Salamanca no ha habido casos graves ni consecuencias negativos en los partos con covid-19 atendidos ni para los recién nacidos ni para las madres. Aquí han pasado dos partos con madres contagiadas sin mayores complicaciones”.

Nivel de partos: “Más o menos, hemos estado atendiendo de 4 a 6 partos de media al día y hasta el momento (26 de mayo) 16 con madres contagiadas por el coronavirus. En el inicio de la pandemia, sí es cierto que no era seguro el tema de las visitas y fue algo que se restringió mucho en el área de maternidad; lo primero es garantizar la seguridad de la madre y el bebé, realizando las pruebas a las parturientas, no al acompañante, que sí que tenía que contar con todas las medidas de protección necesarias y llevar a cabo el protocolo. Ahora ya se permite el acompañamiento de pacientes sanos que no tengan riesgo por enfermedad o edad avanzada”.

Días de ingreso: “En paritorio y hospitalización siempre hay una madre sola en la habitación, con la persona que le acompañe sin poder salir del centro para evitar un posible contagio fuera. Tenemos que cuidar mucho ese tipo de cosas para que no haya más problemas. No se puede estar entrando y saliendo. En cuanto al número de días, no suele variar mucho si hay mujeres contagiadas o no, aunque en el caso de las madres que han dado positivo, pueden tener el alta ginecológica, pero no el de medicina interna o el servicio que trate el virus, depende también de ellos. A los recién nacidos de madres contagiadas también se les hace la prueba 24 horas después del nacimiento”.

El virus que lo cambió todo: “El servicio de ginecología, como todos los del hospital, también se ha adaptado a las circunstancias. Hemos vivido una temporada muy difícil porque en nuestro caso hemos mantenido un alto índice de actividad por el seguimiento que hay que realizar a las embarazadas. Pero todo el personal del hospital ha trabajado mucho, cambiando turnos, vacaciones… y entendiendo esta situación sin problemas”.

La era de los niños de la Covid-19: “Parece que los niños nacidos en el 2000 marcaron un punto en España, ¿verdad? Pues puede ser que a todos los nacidos en estos momentos se les recuerde como los niños de la Covid-19 por el temor, el miedo y la incertidumbre en la que han nacido. En nuestro caso, sin duda, es la mayor crisis sanitaria a la que hemos tenido que hacer frente nunca”.

¿Habremos aprendido algo?: “Ojalá, ojalá… siempre nos queda la duda de saber si estas cosas nos valen para aprender, y no hablo solo a nivel de trabajo, lo extiendo a todos los ámbitos de la vida y la sociedad. Esta crisis nos puede dar una lección para que cambiemos muchas cosas, aunque también es muy del ser humano tropezar dos y tres veces en la misma piedra. Cuando todo pase, espero que nos quede el aprendizaje porque la sanidad, la sociedad y la economía se han puesto al límite, y lo que pueda venir. Este momento ha sacado lo mejor y lo peor de cada uno”.

En alerta ante un posible rebrote: “Creo que los circuitos y mecanismo que hemos creado ya están ahí, al igual que la estructuración del centro y el trabajo. Muchas cosas se tuvieron que hacer ‘corriendo’ y todo sería más sencillo en este sentido. Pero, donde sí puede haber más problemas es en el aspecto humano; la gente está agotada por todo lo vivido y no sólo físicamente. No sé si estamos preparados para eso, al igual que nuestra economía. El protocolo está, pero hay cosas mucho más importantes”.

Sentimientos encontrados: “Nunca deseas que pasen estas cosas ni que se ponga a prueba el sistema sanitario de esta manera y a todos los recursos humanos, porque ha sido muy duro. Pero también creo que de todas las experiencias se puede sacar algo positivo a la hora de trabajar, como la implantación de la telemedicina en muchos casos, que puede servir para mejorar el sistema sanitario y la calidad de la asistencia. Pero si no nos tomamos esto en serio, será complicado salir del túnel negro en el que estamos”.


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