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Miedo al coronavirus: enfermos oncológicos agravaron su situación por no ir al hospital

Juan Jesús Cruz, jefe del servicio de Oncología del hospital de Salamanca, asegura que hubo operaciones y pruebas que se tuvieron que suspender por la pandemia

El ‘maldito’ coronavirus nos pilló a todos con el pie cambiado, con la vista puesta en otra cosa y sin, quizá, otorgarle la importancia que merecía, hasta que nos atropelló con su letalidad y rápida expansión

 

El hospital de Salamanca tuvo que destinar todos sus recursos a los pacientes con infección por COVID con personal de todos los servicios y el de Oncología no fue una excepción, lo que provocó que la atención normal se viera desvirtuada hasta unas semanas después, no así la actividad imprescindible, como tratamientos en hospital de día, ingresos y urgencias.

Juan Jesús Cruz, jefe del servicio de Oncología, analiza cómo vivieron estas semanas de pandemia y cómo afrontaron una delicada situación, con personal de baja por la pandemia y otros asignados a reforzar  los equipos contra la Covid-19. “Durante varias semanas, tuvimos que llevar a los pacientes en la Santísima Trinidad por el elevado número de ingresos por coronavirus”. Así fue la lucha contra la pandemia…

Incidencia de la Covid-19 en el servicio: “El coronavirus ha afectado a este servicio como a otros muchos. En primer lugar, hubo un porcentaje muy importante de personal asistencial afectado por el virus (lo cual nos debería hacer reflexionar) y además, parte de nuestros médicos y enfermeras tuvieron que apoyar a las unidades que atendían a pacientes con infección por coronavirus. Esta situación repercutió sobre la labor asistencial, pero gracias al esfuerzo de los compañeros que estaban, se siguieron atendiendo todas las urgencias, se administraron los tratamientos oncológicos programados, así como a los enfermos oncológicos ingresados y se atendieron por teléfono todas las consultas de revisiones pendientes. Solo una o dos semanas, que la plantilla se redujo drásticamente, se dejaron de atender las consultas telefónicas no urgentes, que se retomaron inmediatamente”.

Traslado a la Santísima Trinidad: “Para realizar algunos tratamientos oncológicos o de soporte, tuvimos que ingresar a algunos pacientes. Hubo un momento en el que el Hospital llegó a tener más de 500 ingresos por la Covid-19 y nos tuvimos que trasladar durante un tiempo a la Santísima Trinidad, zona libre de coronavirus. Lo urgente se mantuvo, al igual que la asistencia más elemental”.

Asistencia telefónica: “Obviamente, no pudimos atender de manera presencial a los pacientes que tenían sus revisiones y empezamos a hacerlo vía telefónica, servicio que solo se suspendió unos pocos días. El problema es que la atención a los pacientes oncológicos, no es solo del servicio de Oncología, depende de otros muchos, claro está, y viceversa. Han tenido que suspender o retrasar operaciones, al igual que numerosas pruebas a muchos pacientes, lo cual ha tenido repercusiones importantes”.

Repercusión en la salud: “Debido a esta situación extraordinaria, nuestra labor no ha podido ser completa y se ha visto afectada en algunos ámbitos. Ha habido un retraso de pacientes de primer diagnóstico, tanto por suspensión o retraso de intervenciones quirúrgicas, como de pruebas diagnósticas; si esto se recupera dentro de tres meses no debería por qué tener repercusión sobre la futura salud de las personas. Por ejemplo, un tumor localizado de colon si se opera un mes y medio después, posiblemente no tenga repercusión sobre su pronóstico a largo plazo. Si recuperamos lo que hay pendiente en diagnóstico y cirugía, la repercusión podría no ser importante. Hay otro punto esencial que son los pacientes que, habiendo tenido síntomas de alarma por un tumor, bien sin diagnosticar o ya diagnosticado, se han quedado en casa por miedo al coronavirus. Ahora están empezado a pedir consultas y veremos cuál es la repercusión de esta situación en el futuro”.

Pruebas: “En este apartado también es importante el tiempo; hay que hacer dos puntualizaciones. Primero, los pacientes pendientes de pruebas para un primer diagnóstico, que entrarían en los comentarios previos de cirugía… y los pacientes pendientes de pruebas por revisiones. En estos últimos, por ejemplo, los que estén pendientes de un TAC de tórax, si se hace a los 8 meses en lugar de a los seis que estaba programado, probablemente no pase nada; pero si se demora mucho más sí que puede haber una repercusión en la salud. Intentaremos recuperar todo en las próximas semanas, pero no es fácil, pues los servicios centrales están saturados”.

Actividad normal: “La vuelta a la ‘normalidad’ lleva ya varios días en este servicio. Pero hay otras actividades que no dependen solo de nosotros; nuestro trabajo es en equipo con muchas especialidades. Es necesario que haya quirófanos disponibles, pruebas endoscópicas a disposición, pruebas de imagen, anatomía patológica… ¿Que repercusión tendrá?  No tenemos datos aún. Por ejemplo, un tumor de mama localizado que estaba programado para últimos de abril, si se está operando ahora, no tiene por qué tener ninguna repercusión futura, aunque sí es cierto que en algunos casos más graves, el paso del tiempo no es el mejor compañero. Lo más urgente se ha operado y lo que estaba programado se está empezando a recuperar. Es también importante recuperar el ritmo de las pruebas diagnósticas o de revisión, que por desgracias sufrirán demoras”.

Servicio de urgencias:Por urgencias no se ha rechazado a nadie, pero hemos tenido mucha menos incidencia de lo normal. Muchas personas no han ido por miedo al contagio y pensando que podían esperar; han acudido a urgencias solo cuando no quedaba más remedio y otros quizás no han ido. Nosotros solemos tener alrededor de 15 urgencias diarias normalmente, y en este periodo apenas ha habido 5 o 6 al día. Algunos casos no habrán tenido repercusión, pues eran para ajustar tratamientos o por patología banal, no relacionada con el tumor. Mi preocupación es que haya habido casos urgentes que no hayan ido por miedo y hayan tenido desenlaces no deseados”.

Tratamientos oncológicos en tiempos de Covid: Se han seguido administrando los mismos tratamientos en términos generales; quizás en algunos pacientes se han espaciado más (en vez de cada tres semanas pasar a cuatro). En otros se han ajustado dosis, transitoriamente, para evitar bajada de defensas lo máximo posible. Para acudir a tratamientos se han mantenido las máximas precauciones guardando la distancia de seguridad, usando la mascarilla… pero no tuvimos la capacidad de poder hacerle el test a todo el mundo, que iba al Hospital de Día, así como tampoco al personal sanitario. Solo si se sospecha por clínica o por datos epidemiológicos por posible COVID, se hacia los test correspondientes o se enviaba a urgencias. Al personal sanitario, se le ha hecho los test serológicos durante el mes de mayo; los primeros 45 días, no fue posible y solo se hacía PCR cuando había síntomas. No en vano, a partir de la última semana hemos empezado a hacer test a todos los pacientes que han acudido a tratamientos al hospital de día, aunque no tenga datos epidemiológicos o clínicos de coronavirus. Pretendemos asegurar que el Hospital de Día y la planta de ingresos estén limpios de COVID y estar preparados para posibles rebrotes y que no nos pille como esta vez”.


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3 comentarios

  1. Ya tenéis experiencia, espero hagáis lugares para el covid,y no suspendamos todo por el virus
    Habrá sanitarios que hayan tenido mucho trabajo,pero otros se han tocado la barriga tres meses y siguen,al igual que mucho personal
    Los centros de salud siguen cerrados,es una vergüenza
    Los bares abiertos y los médicos de familia tocándose la barriga
    Ya está bien,,empezar a tratar a los pacientes

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