Opinión

Ventajas de un peligroso aliado: Las plataformas digitales (I)

 

Domingo por la tarde. No tenemos plan y fuera está lloviendo. Sin embargo el calor del hogar nos embriaga y las cómodas cercanías del sofá nos atraen poco a poco como los dos polos de un imán. Sin darte cuenta estamos envueltos en una manta como si fuésemos un kebab y el televisor se enciende. Una interfaz de luz y de color nos saluda con una maravillosa selección audiovisual hecha por y para nosotros, invitándonos a visualizarla. De pronto  la unidad de tiempo se convierte en capítulos y películas y solamente una necesidad básica es capaz de sacarnos de ahí dejando apartado nuestro proceso de fosilización.

Hoy toca abrir un melón controvertido, las plataformas digitales o plataformas de streaming que ya toqué por encima en el primer artículo de esta sección. Sin embargo creo conveniente dedicar al menos un artículo entero para hablar de este estupendo, aunque peligroso, aliado. Vaya por delante que se trata de un doble artículo que continuará la próxima semana ya que se trata del tema más extenso y complejo que he querido tratar en esta sección hasta el momento, y como soy más de ver el vaso medio lleno, empezaré por todo lo bueno que han traído este tipo de servicios a este arte, y por otro lado a la industria, recogiéndolo en esta primera parte.

Empecemos por lo obvio, las plataformas han ayudado considerablemente a la reducción de la piratería de contenido audiovisual, es un hecho. Desde que entró la era digital, era un hecho y un problema creciente que llenaba los discursos de la Academia del Cine en la Gala de los Goya además de los informativos de televisión.

A partir del nuevo milenio el fenómeno del videoclub se apagaba en favor de los programas de descarga y la piratería se convertía en enemigo número uno de la industria. Pero esto cambia en la década pasada cuando irrumpen con fuerza estas plataformas ofreciendo un espacio legal en el que poder visualizar un catálogo variado y con la máxima calidad.

Además empiezan a jugar también un papel de productoras y la gente empieza a preferir esta opción económica por las ventajas de calidad que ofrecen. De esta manera desde 2015 la piratería en nuestro país acumula una caída del 17% según el Observatorio de la Piratería, que gestiona la Coalición de Creadores. Evidentemente esto es una buena noticia, tanto por lo que significa a nivel moral como económico.

Por otro lado las plataformas, precisamente con ese carácter de productora, han multiplicado la producción de contenido audiovisual teniendo ahora una de las mejores épocas que ha experimentado (covid a parte). Tanto la industria nacional como internacional ha aumentado considerablemente y a su vez mejorando la factura técnica, también debido a la competencia de catálogos de las plataformas. Por lo tanto no solo han conseguido la realización de una mayor cantidad de contenido, sino una mejora importante de la calidad, favoreciendo el trabajo cuidado del equipo técnico: fotografía e iluminación, dirección artística, sonido, montaje, etc. Aunque todo lo anterior también nos lleva a una de las consecuencias negativas o desventajas que veremos más adelante.

Pero antes hay que decir que otra de las consecuencias positivas que han generado es un mayor acercamiento a la cultura cinematográfica. Cada vez más gente consume parte de su tiempo visualizando series y películas y no solamente actuales, sino también películas “antiguas” que son parte del catálogo y que se encuentran en la máxima calidad a golpe de clic en el mando de nuestro televisor, favoreciendo la reducción de la piratería una vez más.

Pero sobretodo una clara consecuencia positiva es que esta variedad de contenido encuentra un nuevo escaparate en el que el público puede visualizarlo y que de otra manera no sería posible, sobretodo en el caso del cine independiente que tras abandonar el cerrado circuito de festivales, ahora tiene la posibilidad de llegar a mucho más público. Y es que también este oligopolio de plataformas se distribuyen el mercado en función de la cultura audiovisual del target que quieren captar. Plataformas como Filmin han ayudado considerablemente a la producción y distribución de cine independiente y han hecho posible que sea menos difícil distribuir ese tipo de contenido, afianzando un target específico a su plataforma.

Y este sector precisamente, de nuevos directores y directoras independientes, que quieren ofrecer un lenguaje cinematográfico distinto a lo comercial (o que simplemente es su primera vía de acceso a esta industria) son desde mi punto de vista, los que necesitan una mayor visualización y promoción por parte del sector cultural de nuestro país, ya que existen multitud de piezas extraordinarias que no llegan a todo el publico que merecen por el desconocimiento del mismo, causado por la falta de dinero para una campaña de marketing al nivel del cine comercial, aunque todo esto lo trataré en un artículo próximamente.

Por todo lo anterior, la entrada de las plataformas de streaming en los pasados años ha sido una gran y necesaria noticia. Pero no todo es de color de rosa y normalmente toda innovación trae una parte negativa, sobretodo cuando el dinero se pone de por medio, que tiende a ser casi siempre en el tipo de sociedad en la que vivimos.

¿Qué consecuencias negativas han traído las plataformas? Desde luego a mi parecer son variadas y peligrosas, aunque el pesimismo tendrá que esperar hasta la próxima semana.

 

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