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La reconversión del Monterrey empieza tomar cuerpo

Se tramita la rebaja de su protección urbanística

El Pleno del Ayuntamiento de Salamanca aprobó inicialmente el 9 de abril pasado la modificación de la ficha de protección del edificio en el que se asienta el Hotel Monterrey sito en la calle Azafranal 21 de la ciudad que actualmente tiene protección estructural para cambiarlo a protección ambiental tipo B.

 

En el periodo de alegaciones, la concejala de Podemos en el Ayuntamiento de Salamanca, Carmen Díez, se ha opuesto a rebaja del nivel de protección del edificio.

Afirma que no se justifica el interés público de la modificación ya que las obras que pretende la propiedad, impulsora de este cambio, pueden ser realizadas con la ficha de protección estructural actual.

Recuerda que ya en su origen el edificio fue concebido como residencial y en el proceso de construcción convertido en hotel. “Estructuralmente nada impide que se realice el proceso inverso y vuelva a su origen, es decir a residencial. El PGOU actual permite este nuevo uso residencial. Y en la restauración estructural permite la consolidación y mantenimiento del edificio. Y si la estructura horizontal no es apta para resistir los esfuerzos, podrá ser reforzada con nuevos elementos e incluso ser sustituida por una nueva estructura en las posiciones precedentes. Todo ello sin necesidad de rebajar la categoría”, explica la concejala.

Además, la protección estructural es compatible con la demolición de tabiquería y otros elementos secundarios para dar lugar a una nueva distribución en viviendas.

La propiedad del inmueble pretende también que se modifique la obligación de repetir las cubiertas por la de reestructurarlas. “Es un cambio con trampa. En el primer caso implica que las cubiertas actuales, con sus torreones, han de ser reparados o repetidas tal cual existen. Lo que pretende la propiedad del inmueble es que le permitan hacer variaciones en las cubiertas existentes”, señala Díez. “Por el bien de la fachada, que todos coinciden en respetar, la configuración de los torreones y la altura de las cubiertas no debiera ser objeto de modificación alguna”, apostilla.

Podemos también alega que en el expediente no se argumentan suficientemente las razones por las que sería necesario el “vaciado interior” que propone la nueva ficha de protección Ambiental B, algo que es obligatorio según la legislación autonómica que indica que es necesario “identificar y justificar de forma pormenorizada las determinaciones del instrumento modificado que se alteran, reflejando el estado actual y el propuesto”.  Díez afirma que esto no ocurre en la documentación presentada en la que solo se argumenta la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos para poder construir viviendas.

Por último, señala que autor del proyecto del edificio del Hotel Monterrey, Francisco Gil, fue un reputado arquitecto en nuestra ciudad en la que ha dejado numerosas muestras de su buen hacer. A él se deben numerosos edificios neobarrocos de la Gran Vía salmantina y neoplaterescos de las calles Azafranal y Toro. De hecho, son numerosos los edificios construidos por él, en la misma época, con igual grado de protección estructural que el de la calle Azafranal. Así, se pueden enumerar, sin ánimo exhaustivo el situado en la calle Vázquez Coronado 26, Toro 43; Rector Tovar nº 16; Avda. Portugal 42 o calle Federico Anaya nº 8 y 10.

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