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El marido de Ana Rosa reconoce que contrató a Villarejo

Junto con su hermano para espiar a un empresario y a un exjuez

Juan Leocadio Muñoz, marido de Ana Rosa Quintana, y su hermano Fernando han reconocido en el juicio del caso Tándem que contrataron los servicios del excomisario Villarejo. Los objetivos del espionaje fueron un empresario y su abogado, un juez inhabilitado.

Tras la reanudación del juicio a Villarejo por parte de la Audiencia Nacional, han declarado este lunes los hermanos Juan Leocadio y Fernando Muñoz. En su declaración han refrendado el acuerdo con el que admitieron los hechos de los que les acusa la Fiscalía.  Este órgano rebajó su petición de 8 años de prisión a alrededor de uno solo. Los empresarios han reconocido que recurrieron a los servicios que ofrecía el excomisario Villarejo entre los años 2016 y 2017.

Según han explicado los dos hermanos, el objetivo de la investigación era conseguir “información patrimonial” del empresario Mateo Martín Navarro. También buscaban obtener información del abogado de Navarro, el juez inhabilitado Javier de Urquía. El fin último de esto pasaba por lograr que el empresario modificase su estrategia procesal en una causa en la que, junto con Fernando Muñoz, estaba acusado de delito fiscal.

En su declaración, Fernando ha detallado que pretendían desmontar “la falsa insolvencia” que alegaba Navarro en la causa anteriormente citada. También ha reconocido que se barajó “la posibilidad de obtener información del señor Urquía”, para que dejara de ser abogado de Navarro. Por estos trabajos, los hermanos han admitido haber abonado 20.000€ en efectivo a Villarejo. Este les habría proporcionado un informe que incluía dos vídeos donde Urquía aparecía consumiendo droga. Sobre estos vídeos, Juan Muñoz ha indicado que solo se vieron parcialmente durante las reuniones con el excomisario. Y sólo se mostró “el alcance de lo que había conseguido”.

El abogado Ricardo Álvarez Ossorio también ha declarado en el juicio, y ha reconocido haber acudido a una reunión en las oficinas de Villarejo, a petición de Fernando Muñoz, amigo suyo. Asimismo, ha explicado que en dicha reunión se visionó un vídeo, en el cual aparecían Urquía, otro hombre y “dos chicas que parecía que estaban de fiesta” y se esnifaba. Por último, ha reconocido haberse llevado un pendrive con el vídeo, aunque no quería, para hacer que llegara a Urquía. A pesar de ello ha explicado que no llegó a hacer la gestión y que no cobró nada a Fernando.

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