Fernando Mayoral, en su estudio cuando creaba el Cristo de la Humildad. Fotografía. Pablo de la Peña.Decía que era muy difícil 'vestir' a las esculturas, por eso le resultaba mucho más creativo hacer obras de personajes de época, porque sus ropajes estaban cargados de singularidad, más un traje de chaqueta y corbata que no dice nada.Ya con casi 90 años, sus manos idearon un Cristo, el de la Humildad, que procesiona cada Semana Santa en las manos y hombros de los hermanos de la Hermandad Franciscana.Eran nuestro último gran escultor, Salamanca le había dicho adiós a Venancio Blanco, a Agustín Casillas y ahora a Fernando Mayora.
Agustín Casillas, Alfonso Fernández Mañueco, Fernando Mayoral y Venancio Blanco, con sus Medallas de Oro de la Ciudad.
Añadir La Crónica de Salamanca como fuente preferida de Google de forma gratuita
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.