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Opinión

España 1912-2022

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza
.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón
.
Antonio Machado

Antonio Machado, el poeta más joven de la generación del 98, escribía en Campos de Castilla refiriéndose a España: “De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea». Un poema que se refiere a la España tradicional, conservadora, que se aferra al pasado y a que nada cambie y otra que impulsa la joven España “implacable y redentora”, progresista y social. Un siglo después el diagnóstico y la denuncia de Antonio Machado siguen siendo válidos: la división en dos Españas sigue helando el corazón de los españoles y alimentando la desesperanza.

Decía Machado, en un alarde de optimismo difícil de mantener hoy, que “el vano ayer engendrará un mañana vacío y por ventura pasajero”, al que pondrá fin “otra España que nace, la España del cincel y de la maza”, “Una España implacable y redentora, España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea”.

Machado en su autobiografía se describe a sí mismo: Tengo un gran amor a España y una idea de España completamente negativa. Todo lo español me encanta y me indigna al mismo tiempo. Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía.

Posiblemente este sea el sentimiento más extendido entre los españoles actuales, que viven con indignación e impotencia la evolución social y política, donde esa España devota de Frascuelo y de María embiste contra todo atisbo de progreso político y social y que, cuando ocupa el poder, lo hace sin complejos, dinamitando el progreso social conseguido luchando muchos años, gobernando en defensa de los intereses de un sector minoritario de la sociedad, y lo hace con un descaro inaudito, cruzando todas las líneas rojas que nadie debería haber cruzado para mantener la paz social, algo que es coherente con sus intereses, pero el problema es que esa otra España de la rabia y de la idea permanece inánime, desarmada, observando como los bárbaros ocupan todo el territorio a golpe de mentiras envueltas en banderas.

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