• Salamanca hace el ridículo con el Peace City World Congress y saca pecho
  • Uno de los supuestos jeques repartía tarjetas de visita falsas
 Ahora que han pasado algunas horas desde que finalizara el Peace City World Congress ya podemos mirar lo sucedido con cierta perspectiva y el mismo desasosiego.Su promotor, el concejal de tabernas y varietés, y sus defensores bien pagados se esfuerzan por hacernos ver que hemos vivido una iniciativa que asombra al mundo, pero por más que buscas, apenas sí hay algún digital de Burgos que se ha hecho eco del asunto, más allá de nuestras lindes.Si era tan grandioso cómo es posible que no haya habido palos entre ciudades por quedárselo, porque por menos de la sede de la Agencia Española de Inteligencia Artificial han volado los cuchillos entre los alcaldes.Desde antes que empezara el congreso ya era sospechoso. Muy sospechoso. Si es blanco, tiene pico, anda como un pato y hace cua cua, es un pato.Y cuando, efectivamente, lo hemos querido convertir en un evento y le hemos abierto las puertas del Palacio de Congresos (imaginamos que habrán pagado el alquiler, ¿o tampoco?) el pato ha empezado a pasearse por Salamanca sin control.Lo poco que trascendía no hacía más que alimentar las dudas sobre la idoneidad de traer este engendro y tratar de vendérnoslo como el bálsamo para la economía salmantina, porque, al parecer, los empresarios locales llevan siglos sin enterarse de nada.Cómo es posible que nadie lo viera venir cuando te dicen que vendrán once jeques y más de 200 empresas extranjeras (ojo, extranjeras, que parece ser que tienen mejor tino que las españolas) dispuestas a invertir 12.000 millones, para convertir Salamanca “en una de las mejores ciudades para vivir del mundo” y dar la sostenibilidad a Salamanca que necesita “para los próximos mil años”.Nada más llegar, empresas extranjeras y los jeques subieron su apuesta y la inversión ya sería de 15.000 millones para convertir Salamanca en la pequeña Abu Dabi. Si esto dura una semana más acabamos poniendo los bancos de oro por las calles y comprándonos el Manchester City.Ni aun así saltaron las alarmas, cegados como estaban nuestro concejal de tabernas y varietés y su entorno, cada uno por lo suyo.Tampoco hubo inquietud con lo del telesilla desde la rotonda del E.Leclerc hasta Canalejas, que hay que reconocer es de una creatividad asombrosa, algo delirante acorde con el evento. Es que es de cajón. ¿Qué sería de la pequeña Abu Dabi sin un telesilla que se precie? Poca cosa. Más de uno ya habría pensado antes en eso, pero han llegado estos de las empresas extranjeras y los figurantes disfrazados de jeques y nos lo han quitado de las manos. Así, en un pispás.Pasaban los días y aumentaba la expectación, porque Salamanca se estaba jugando la luz de los próximos mil años en el palacio de Congresos, y eso son palabras mayores.La Crónica de Salamanca no se pudo aguantar más y se fue a hablar con los jeques. Así, directos al grano. Resulta que ninguno hablaba inglés y tras insistir nos concedió una pequeña entrevista el Dr. Talal El Zahrani, a quien le volvemos agradecer su deferencia desde estas líneas.Todo fue muy correcto y transcurrió en un ambiente cordial y formal, aunque solo se hablaban generalidades y concretó que su compañía era muy grande y del sector inmobiliario. Afirmó estar interesado en invertir en Salamanca, especialmente a través de la citada corporación, del sector inmobiliario. Su otro gran objetivo era llevar a su país productos de la provincia salmantina, entre los que destacan “los quesos y la miel”.Para ser un imperio inmobiliario parecía tener expectativas de importador de miel y quesos. Ojalá fuera así.Al acabar la conversación nos dio su tarjeta de visita y entonces algo se quebró en nuestro acercamiento al mundo de los jeques. No todos los días un jeque te arrea su tarjeta.Para empezar, el nombre de la empresa tiene una errata, está mal puesto en las tarjetas de visita. Buscas la empresa a través de la dirección de la tarjeta (con errata y sin errata) y sale una plantilla de una página de un blog de filosofía creado a finales de diciembre de 2022 sin ningún artículo.La tarjeta incluía dos códigos QR distintos, que se supone te dirigían hacia la web de la gran empresa inmobiliaria, pero tampoco llevaban a ningún sitio. Ni siquiera al blog de filosofía.Y si haces una búsqueda en internet del nombre que se supone que tiene nuestro jeque, lo más parecido que sale es un futbolista de Arabia Saudita.Lo de menos ya es que el correo electrónico de la gran corporación inmobiliaria de todo un jeque fuera un Gmail, y que las tarjetas estuvieran cortadas con cualquier cosa que no es una guillotina ni unas tijeras. La tarjeta del jeque, más falsa que una moneda de tres euros.Como los negocios sean tan falsos como la tarjeta de visita del ‘jeque’ vamos a empezar a nadar en la abundancia antes de que acabe enero. De hecho, hay quien dice haber visto que el Tormes ya no lleva agua sino petrodólares.Alguien ha hecho el primo del jeque y ha asumido el papel de pagafantas irremisiblemente dejando maltrecha la imagen de Salamanca. Nos la han colado como a unos benditos mientras esperamos impacientes a que empiecen las obras del telesilla de la rotonda del E.Leclerc.Es de primero de jeque que los jeques se forman en las mejores universidades del Reino Unido y de EEUU, y que su inglés es impecable. En el mismo curso, incluso en el ADE de la Universidad de La Golosina, te cuentan que si quieres cerrar un buen negocio no montes un congreso en Salamanca con 200 empresas extranjeras dispuestas a birlarte la idea. Lo habitual es invertir en propiedades inmobiliarias y ahora en equipos de fútbol para empezar a optar a contratos de obras en el país del que se trate. Y, para ir acabando, si vienes en plan jeque le das trabajo a los de Matacán, como en su día hizo Van Morrison. Ese sí que es un jeque.Tampoco ha cambiado el gesto nuestro insigne conejal de tabernas y varietés cuando organizan una recepción a los organizadores en el salón de recepciones del Ayuntamiento y se presentan los de los mil años de luz y color ataviados con bandas de fallera para poner la guinda al pastel. Virgen Santa. Hasta donde ha llegado el asunto por no cortarlo a tiempo.Así queda todo para la posteridad y los manuales del primo, aunque tenemos que dejar de impresionarnos tanto cuando veamos a alguien con una banda cruzando el pecho.El concejalillo, acostumbrado a organizar desfiles de disfraces, lejos de extrañarse por estos indicios, tiene el cuajo de decir que había que aprovechar esta oportunidad, que visto lo visto, era pintiparada.Y su bizarra escudera, que nunca le agradecerá lo suficiente que le haya permitido desfilar por Salamanca disfrazada de princesita sin que pareciera que estaba de despedida de soltera o en una fiesta del cole, aplaude la iniciativa como si fuera incomprensible que el mundo no se hubiera detenido ante la llegada de este evento. Igual sí, porque justo esos días nos hemos enterado de que el núcleo de la tierra se ha detenido. Y las casualidades no existen.Mal está ocupar los sillones destinados a los gestores de Salamanca y no hacer nada. Solo hay algo peor y es hacer el ridículo de esta manera y sacar pecho.El alcalde ya anda con la mosca detrás de la oreja, porque lo de lavanda cruzando el pecho mosquea bastante, pero la oposición, ¿dónde se ha metido para pedir explicaciones y las cuentas del evento?¡En qué manos estamos!

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La Crónica de Salamanca

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