Cosas de la vida

Doña Letizia busca su personalidad entre reinas árabes e it girl

La prensa de rosa está muy preocupada por el estado de salud de la Duquesa de Alba

 

La Reina de Corazones ha vuelto y lo ha hecho a lo grande. Ella sola, con permiso de la Duquesa de Alba, acapara todas y cada una de las portadas de esta semana. La echábamos de menos. Sin ella, la prensa rosa estaba huérfana y sin rumbo.

Isabel Preysler ha salido de su retiro, de su villa meana, por aquello de los cuartos de baño, ubicada en Puerta de Hierro, la urbanización más lujosa del final de los ochenta. Era, por aquellos años, lo que ahora es La Finca, sólo que entonces se pobló por empresarios, banqueros y artistas de renombre internacional y La Finca está habitada fundamentalmente por futbolistas. Tienen en común, una y otra, que sólo cantidades ingentes de dinero pueden traspasar las blindadas y exclusivas puertas.

Isabel, de alivio, que era como se decía cuando una persona comenzaba a quitarse el riguroso luto, eligió una americana y un top blanco para acudir a ver el concierto de su hijo Enrique Iglesias, el único de sus cinco hijos que tiene trabajo oficial y fijo. Los demás mendigan portadas, photocoles y anuncios low cost.

Como de bajo coste parece la reina, no de corazones, sino la de España. La hemos visto en visita oficial a Bélgica y Luxemburgo, ese paraíso fiscal en mitad de la nada de Europa, que recuerda a Olivia Palarmo, la it girl por excelencia. Ahora, la reina Letizia no quiere parecerse a Rania de Jordania, que ya se nos ha hecho mayor, más bien a la reina de Park Avenue, en Nueva York. Vendió su personalidad, el día que decidió tumbarse en la mesa de un quirófano y ahora la busca.

Por otro lado, a las revistas también les preocupa el estado de salud de la Duquesa de Alba. Sus hijos están junto a ella, que ha decidido trasladarse al Palacio de Dueñas, su residencia sevillana. Allí, recibirá los cuidados médicos que precise y estará más tranquila y relajada. Sus hijosestán junto a ella arropándola, mimándola y ayudándole.

Cayetana de Alba es un gran personaje. En Salamanca, hemos tenido la ocasión de verla en numerosas ocasiones, el Palacio de Monterrey no era uno de sus favoritos, quizá porque es frío, pero en septiembre solía pasar aquí varias semanas, acudiendo a las corridas de toros y al concurso hípico. Se la veía por el Río de la Plata, su restaurante favorito en la capital, y también por Alba de Tormes, cuna de sus antepasados. Es una mujer con una educación exquisita, a la que era difícil sacar de sus casillas, pero si se sentía molesta por un comentario, regalaba momentos únicos a los periodistas.


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Un comentario

  1. Atinada como siempre. Da gusto leer estas crónicas. Son infinitamente mejores que las cardiorevistas en directo.
    ¡¡¡Mi más caluroso aplauso!!!

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