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Revelan dónde acaba la ropa usada que se dona

Greenpeace impulsa una investigación de geolocalización de las prendas
Un montón de ropa usada (Greenpeace)

La organización ecologista Greenpeace ha llevado a cabo un estudio sobre el paradero de las prendas de ropa usada que donan los ciudadanos. El objetivo de la ONG pasa por conocer dónde van a parar esos artículos, así como desvelar si realmente se acaba reutilizando.

Dentro de su investigación para conocer cuál es la segunda vida de la ropa usada tras ser donada, Greenpeace ha colocado dispositivos de geolocalización en 29 prendas. Tras ello, depositaron esos artículos en contenedores de ropa, ubicados tanto en la vía pública como en las tiendas Zara y Mango alrededor de 11 ciudades españolas, entre los meses de agosto y septiembre de este año.

Tal y como han explicado desde la asociación, el ‘viaje’ hacia la segunda vida aún no ha concluido en la mayoría de las prendas. En este sentido, aclaran que el recorrido puede durar más de cuatro meses. Además, añaden que algunos de los dispositivos llevan tiempo sin emitir señales, algo que puede deberse aún continúen en las instalaciones de las entidades gestoras, que se hayan separado del dispositivo o que este haya sido destruido.

No obstante, por el momento, 14 de los 29 artículos ya se han detectado en países fuera de España. De ellos, destacan Emiratos Árabes Unidos (5 prendas) y Pakistán (4), aunque también se han localizado en India, Rumanía, Egipto, Marruecos, Togo y Chile. Desde la asociación han habilitado un espacio en su web para seguir la trayectoria de la ropa a tiempo real.

Pese a todo, desde Greenpeace señalan que, aquellas prendas de una mayor calidad se destinan a la exportación en países europeos. Así pues, la organización detectó cómo uno de los artículos viajó desde el puerto de Algeciras hasta Varna (Bulgaria), y de ahí a Rumanía, donde se vendió en una tienda de segunda mano.

Por otro lado, la Agencia Europea del Medio Ambiente (Aema) indica que, casi la mitad de los textiles que se exportaron en 2019 (el 41%) acabaron en Asia. De ellos, gran parte se convierten en trapos o rellenos industriales. No obstante, también pueden volver a exportarse para su reutilización o reciclaje, mientras que aquellos que no tengan ninguna utilidad, lo más probable es que acaben en vertederos. Finalmente, a África llega el 46% de los textiles usados que se exportan desde la UE, según datos de la Aema. De ellos, alrededor del 60% se revenden para diferentes usos, mientras que las prendas restantes se desechan, acabando generalmente en vertederos.

“Hemos podido comprobar que la gestión que se hace de la ropa que se deposita en contenedores se aleja mucho de la economía circular que buscan. Mientras esto no cambie, la segunda vida de la ropa será más una estrategia de la industria para que sigamos comprando ropa sin remordimientos en días como el Black Friday, que una realidad”, lamenta Sara del Río, responsable de la investigación de Greenpeace.

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