Los 'tesoros' que afloran con la crecida del Tormes a su paso por la capital.
Los 'tesoros' que afloran con la crecida del Tormes a su paso por la capital.

El Tormes baja bravo, marrón y crecido estos días, incluso la Confederación Hidrográfica del Duero presta especial atención al río a su paso por la capital charra.

La fuerza de las aguas está dejando 'tesoros' a la orilla del río a modo de balones viejos, botellas de plástico y numerosos protege troncos que se han visto desprendidos de los árboles al haber anegado las aguas las zonas verdes donde fueron plantados.

"Oportunidades como esta debería el Ayuntamiento de aprovecharlas para realizar limpieza de plásticos y botellas que no suelen ser accesibles. Aunque no sea una gran cantidad producen un efecto horroroso en el paisaje", explican desde la asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.

La policía municipal ha tenido que intervenir debajo del puente Sánchez Fabrés para que se retiren los coches allí aparcados. Varios han quedado aislados dentro del agua.

El agua se ha llevado decenas de protectores de la plantación de la primavera pasada en la zona del parque Elio Antonio de Nebrija. Es lamentable que no se hayan sujetado mejor (es fácil y barato poner a cada uno una estaca bien clavada). Otras decenas de protectores están en la orilla amontonados por alguien y sujetos por una piedra para evitar que terminen en el agua.

El agua ocupa casi todo el paso a través del puente Romano. Solo quedan dos o tres ojos por donde no pasa el agua (orilla sur)

Cientos de personas se han acercado al río a verlo y fotografiarlo con un sol espléndido después del frío y oscuridad de ayer.

CHD

Diana Martín, comisaria de Agua de la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), destacó este sábado que el organismo de cuenca mantiene avisos en varios ríos de Salamanca, “con caudales muy altos” Margañán, Gamo y Almar, que están en alerta amarilla. En este sentido, explicó que los tres tienen una característica común, que es que se encauzaron y dragaron hace tiempo, y presentan “muy poca sección hidráulica” y elementos de protección de sus cauces. Esto provoca, dijo, que ante una crecida se eleva la velocidad de las agudas y “se generan mayores erosiones, con mayor riesgo de que se rompa esa protección”. Además, cuando cede, “lo que ha pasado en Coca de Alba y Peñarandilla”, se produce un desborde con más energía y una vez que sale el agua “le resulta difícil volver al cauce porque se encuentra con las protecciones y se producen encharcamientos prolongados”.

En la provincia salmantina, también indicó que hay que prestar atención al Tormes a su paso por la capital charra.

Fotografías. Asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.

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