La calle Compañía está considerada en muchas encuestas como una de la calle más bonita de España.
No es para menos, porque en su paseo si se inicia en la parte alta, une la Casa de las Conchas, la Clerecía, la Universidad Pontificia, la plaza de San Benito y concluye con la Purísima, hasta llegar al palacio de Monterrey. La calle Compañía es mucha calle, puede que junto a San Pablo la más arquitectónica de Salamanca.
Quizá los decoradores del Ayuntamiento han pensado que el paseante podía sufrir al andarla el síndrome de Stendhal y qué mejor manera de contribuir a que eso no ocurra que ser buenos anfitriones. Así, el turista o viandante dejaría de padecer la enfermedad de la belleza o lo que es lo mismo una dolencia psicosomática que causa un elevado ritmo cardíaco, felicidad, palpitaciones, sentimientos incomparables y emoción cuando son expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas son consideradas extremadamente bellas.
Por ese motivo, para que no les dé un síncope al admirar tanta hermosura en una misma calle, han decidido poner maceteros gigantes que afean una de las calles más bonitas de España.
Esta afirmación la realizó el portal oficial de Turismo de España que incluyó a la calle Compañía entre las 12 más bonitas y con más encanto del país junto la Gran Vía de Madrid, la calle de Las Flores de Córdoba o la calle Betis de Sevilla. También destacan la rúa do Franco, en Santiago de Compostela o la calle de San Agustín, en San Cristóbal de La Laguna.
Poco a poco, el centro de Salamanca parece que está comenzando a soportar el síndrome de Diógenes. No paran de colocarle bártulos.
