Va de ciencia ficción, porque si no es asía es difícil de entender, que estén proliferando macetones por doquier en Salamanca.
La calle Compañía ya está inundada de macetones con magnolios; la plaza de Anaya con naranjos; la calle Zamora y Toro con las palmeras anti yihadistas que se colocaron cuando los atentados de Barcelona de 2017 y las cascadas de petunias, que también se pueden ver en la plaza del Liceo; los maceteros con petunias que cuelgan desde hace unos años en las farolas y el photocall de petunias con el nombre de Salamanca en mayúsculas en uno de los rincones más salmantinos de la ciudad. O lo que es lo mismo, la confluencia con la calle Compañía, Serranos y Rúa, es decir Casa de las Conchas y Clerecía.

Las últimas plantaciones de macetas se han podido ver en la plaza de la Constitución. Han puesto varias macetas y ha desaparecido la escultura de la Náyade de Agustín Casillas. Quizá solo se ha ido de 'vacaciones' mientras limpian y adecentan la fuente donde se encuentra, porque el cambio de la obra de Casillas por los macetones sería un perjuicio importante para el arte urbano en Salamanca.
Los agricultores 'municipales' están que no paran de plantar y plantar por toda la ciudad.
Recogida de firmas para quitar los macetones de Salamanca, aquí.
