Y este país de catetos, Fascistas de pelo en pecho
Curas y monjas serviles, grises y guardias civiles
Funcionarios con bigote y chusqueros de galón
Al servicio de una casta que controlaban tu pasta
Tu miedo y tu corazón
(Luis Pastor - Qué fue de los cantautores)
La derecha mediática y política está que trina y ha enarbolado la bandera de la óptica como prueba irrefutable de la corrupción y catadura moral de nuestro presidente del Gobierno. Si uno revisa hoy los ecos de la caverna mediática, la auténtica clave después de cinco horas de interrogatorio no fue la "relación anecdótica" con Koldo, ni las preguntas sobre su hermano en Portugal, ni el famoso rescate de Air Europa. !Qué va! Fue el descubrimiento de que un hombre de más de 50 años use gafas de cerca… y muy caras, según ellos.
Y es que si el gran resultado de la oposición es centrarse en las gafas del presidente, es que este no salió airoso, sino sobrevolando por encima de sus cabezas… o como diríamos en cualquier barra de bar: les dio hostias de dimensiones bíblicas.
El resumen es sencillo: si el presidente del Gobierno no cayó fulminado ante la andanada de acusaciones y la artillería pesada del pequeño senador Popular y para colmo, tiene el atrevimiento de exhibir una prenda de diseño en un foro de tanta solemnidad como es el Senado de España, es que ha ganado por goleada… estética.
Y es que voy a tratar de ser serio por un momento, el hecho de que la anécdota de las gafas se convierta en el tema central de muchos medios de comunicación (¿comunicación?) solo tiene una lectura: la artillería pesada de los populares se quedó sin munición real, y el pobre hombre al que mandó el PP a la batalla, no dio la talla. No traten de buscar segundas intenciones en mis palabras, pues no las hay…
Y es qué he tenido que leer frases como esta: "Sánchez, con gesto insolente y unas gafas de 300 euros, desafía al Senado…" ¡Claro! Es que, visto lo visto, las preguntas sobre Koldo, Ábalos o los sobres parecían una excusa de este hombre para mostrarnos su nuevo look. Vivir para ver…
La comisión del Senado, diseñada para ser la guillotina política de Pedro Sánchez, se ha transformado en una gloriosa pasarela de modelos de gafas. El presidente se fue "muy satisfecho" y sonriente, dejando en el aire no la sombra de la duda, sino el brillo de la montura de esas gafas carísimas. Si el mayor reproche que se le puede hacer, después de esas horas, es que ve mal de cerca y que tiene buen gusto para las gafas, podemos concluir sin temor a equivocarnos que el Caso Koldo ha quedado eclipsado por el Caso Gafas. Es un nuevo paso en la política del PP: pasar de la supuesta corrupción a la coquetería más exacerbante.
Y haciendo referencia a las estrofas de Luis Pastor del principio del texto, lo qué más me enfada es que la derecha nos siga tomando por eso una vez más: un país de catetos…
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