El Centro de Investigación del Cáncer (CIC) de Salamanca reclamó este miércoles una mayor cultura científica en la ciudadanía y una divulgación rigurosa en torno a la genética y la epigenética, con motivo del Día Mundial del ADN, que se celebra el 25 de abril. La institución alertó del creciente uso impreciso del lenguaje biomédico en el espacio público y del daño social que provoca la difusión de mensajes pseudocientíficos que emplean terminología científica sin respaldo empírico.
ICAL. En este sentido, el CIC insistió en la necesidad de diferenciar entre conocimiento validado y afirmaciones sin base científica, especialmente en ámbitos como el cáncer, una enfermedad genética en el sentido biomédico, al estar causada por alteraciones en los genes que regulan el crecimiento y la multiplicación celular. Algunas de estas alteraciones se adquieren a lo largo de la vida, mientras que otras pueden heredarse.
Según datos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, entre el 5 y el 10 por ciento de los tumores están asociados a cambios genéticos hereditarios, lo que convierte a la genética en una herramienta clave para avanzar en prevención, diagnóstico y tratamiento. En paralelo, la epigenética estudia los mecanismos que regulan la actividad de los genes sin modificar la secuencia del ADN, un campo consolidado que, según el CIC, debe explicarse con precisión para evitar interpretaciones erróneas.
El director del centro, Xosé Bustelo, advirtió de que “confundir vocabulario científico con evidencia científica perjudica a la ciudadanía y también a la imagen pública de la ciencia”, y recalcó que hablar de genética y epigenética “exige rigor”, al tratarse de procesos biológicos complejos y no de “metáforas ni mensajes de autoayuda disfrazados de ciencia”.
El CIC también puso el foco en la percepción social de la ciencia. Según la Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología 2024 de FECYT, el 85,9 por ciento de la población considera a los científicos expertos en su ámbito, aunque solo el 57,9 por ciento cree que trabajan conforme a normas establecidas y el 56,9 por ciento opina que la financiación puede influir en sus conclusiones. Para el centro, estos datos evidencian la necesidad de reforzar una comunicación pública clara y transparente.
Asimismo, la institución aprovechó la efeméride para desmontar algunos mitos extendidos sobre el ADN, como la idea de que los genes determinan completamente el destino de una persona o que la ausencia de antecedentes familiares elimina el riesgo de enfermedad. Frente a ello, subrayó que la genética habla de predisposición y probabilidad, no de determinismo, y recordó que muchas pruebas genéticas se realizan mediante procedimientos sencillos como análisis de sangre o muestras bucales.
El CIC concluyó que divulgar con rigor sobre genética y epigenética no solo contribuye a mejorar el conocimiento científico de la sociedad, sino que también ayuda a combatir la desinformación y a proteger la confianza pública en la ciencia, un elemento clave para el avance de la salud y la investigación biomédica.
















