José María Aznar y su esposa, Ana Botella, han elegido Salamanca para pasar el fin de semana. Se hospeda en un hotel de cinco estrellas con vistas a La Alamedilla.
El matrimonio Aznar Botella, cual turistas, se han dado un paseo por la ciudad histórica, Patrimonio de la Humanidad, han tenido un guía de lujo, Alfonso Fernández Mañueco, presidente en funciones de la Junta de Castilla y León y salmantino de pro.
Además de visitar el Casco Histórico, Dominicos, Cielo de Salamanca, Universidad o Plaza Mayor, ex presidente y la ex alcaldesa de Madrid han contado con la hospitalidad del Mañueco y su mujer Fina Martín, y el recibimiento de los salmantinos.
Especialmente cálido fue el selfie que se hicieron Aznar y Mañueco con un grupo de jóvenes.
Para la ocasión, José María Aznar y Ana Botella se han decantado por atuendos cómodo y juveniles. El ex presidente, que continúa conservando un cuerpo atlético, lució pantalón vaquero y cazadora de ante marrón, y su mujer, un abrigo de primavera en crema, con pantalón verde y pañuelo en fucsia.
Alfonso Fernández Mañueco escribió en sus redes que era un honor contar en Salamanca con la visita del presidente José María Aznar, y tener la ocasión de mostrarle algunas de las joyas de nuestra ciudad, referente cultural mundial y Patrimonio de la Humanidad.



Como ha mencionado el presidente en funciones de la Junta, Salamanca es una ciudad Patrimonio de la Humanidad, se supone que conservar, proteger, respetar y valorar el patrimonio debería ser prioritario para la Administración -Ayuntamiento y Junta-, pero al Ayuntamiento de Salamanca parece que a esta cuestión le da poca importancia, si se tiene en cuenta que no hay una concejalía dedicada en parte o exclusiva al patrimonio. Salvo que se incluya en la ya abultada cartera que gestiona José Fernando Carabias, Fomento, Urbanismo, Policía Administrativa, Mantenimiento, Alumbrado y Coordinación Territorial. Con tantos frentes como se administran desde esta Concejalía quizá sea dificultoso observar cómo va mermando por abandono el rico patrimonio arquitectónico de Salamanca. En cambio, la calle Toro siempre está reparándose.

















