Hay dos momentos críticos para los estudiantes, los exámenes de ‘febrero’ -los de mitad de curso- y ahora, que están concluyendo trabajos y preparando los finales. Hay dos bibliotecas en la zona histórica, Abraham Zacut y Santa María de los Ángeles, conocida popularmente como la de Libreros. Las dos están repletas estos días. De hecho, hacen cola para coger un sitio por la mañana.
Justo cuando se están colocando en sus asientos, comienza el ruido de máquinas que están arreglando la calle Libreros. La reforma de la histórica calle salmantina comenzó el 27 de abril, lo hizo con retraso para no interferir en la Semana Santa. Al Ayuntamiento no le importa ahora molestar a los universitarios, más de 30.000 en la ciudad, frente a los 5.000 cofrades -no se conoce la cifra oficial porque nunca se ha proporcionado- que procesionan en la Semana Santa salmantina.
Cuando se pregunta a los universitarios por el ruido de las obras, todos aseguran que son «molestos» y que cuesta «concentrarse. No podemos venir al centro ni para estudiar».

Si hay una ‘industria’ en Salamanca son las dos universidades y los estudiantes que vienen a estudiar español a nuestra ciudad. Deja dinero en residencias, pisos de alquiler, comercio, supermercados, tiendas, librerías, papelerías, bares, restaurantes… Es decir, en todas y cada una de las actividades económicas que ofrece una ciudad de servicios como es Salamanca. Quizá es que todavía quedan nostálgicos de que Salamanca no llegara a ser Ciudad de Dios, donde se ensayó el Nacional Catolismo. Eso ocurrió en la década de los 50′ del siglo pasado, cuando la capital tenía 70.000 u 80.000 habitantes y 45.000 religiosos.
El presupuesto del arreglo de la calle Libreros es de 543.000 euros y un plazo de ejecución de seis meses. Quizá hubiera sido mejor, ya que el Ayuntamiento tuvo la deferencia de no interferir en los recorridos procesionales, haberse aguantado unas semanas más, si es que era necesario el arreglo, y no haber molestado a los universitarios en época de exámenes porque eligen las bibliotecas del centro para afrontar estos momentos decisivos del curso y de sus carreras.
Los estudiantes no son los únicos
La asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca explica que si la calle está en estado aceptable es mejor no tocarlo, pues es posible que pase a un estado peor, aunque a la vista no sea evidente.
«Libreros tenía algunos desperfectos en su pavimento de viejas piedras, entrañables por haber sido pisadas y desgastadas por pies de personas tan ilustres como anónimas. Aunque la calle Libreros recuperará la mayor parte de las piedras de granito tras su reurbanización, esta obra es evitable. La calle actualmente está bien y sólo necesita nivelar y reponer algunas piedras rotas, muy pocas», argumentan desde la asociación.
Lo que no entienden desde Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca es que el Gobierno municipal no tenga un plan preferente para que los salmantinos y turistas vivan mejor. «Lo prioritario es el modelo del ladrillo, ahora en la variante del granito. Y, por eso, el pavimento completo de esta calle será levantado para recolocarlo de nuevo. Una ganga, medio millón de euros. Un despropósito y un despilfarro antiecológico», denuncia Comité Antinuclear y Ecologista.
La serie de fotografías muestra el estado actual del pavimento. Las piedras rotas son poquísimas. «Algunas tienen un pegote de cemento: no hace mucho fueron agujereadas para poner las sombrillas de una de las terrazas, los agujeros, posteriormente, fueron tapados», concluyen desde la asociación.
Fotografías. Asociación Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca.
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