La Inteligencia Artificial está ya demasiado presente en nuestras vidas. A una velocidad vertiginosa, sin darnos casi cuenta, ha ido invadiendo todas las parcelas de nuestra actividad cotidiana. Y lo que queda, porque el aviso de que todo se va a transformar es algo que ya estamos constatando. En algunos aspectos, es cierto, sentimos auténtico pavor. Sin embargo, hay que reconocerlo, en otros supone una ayuda increíble que permite logros asombrosos, impensables hace cuatro días.
La última sorpresa, para quien suscribe esta columna, ha sido el descubrimiento de un grupo virtual de heavy metal. Su creador es Ángel Corrales Serrano, profesor de religión en el instituto de Villamayor, que en sus tiempos mozos formó parte de algún grupo aficionado, de manera que algo de música sí sabe. Y de religión también, porque se dedica a ello. Así que un buen día, para hacer más amenas las clases, decidió crear un grupo de heavy metal cristiano que con sus temas ayudase a transmitir los mensajes de la Historia Sagrada y de la tradición de la Iglesia. El nombre no es casual. Ad Maiora es una locución latina que significa «hacia lo grande». A fin de cuentas, eso es a lo que aspira la religión, a dar un sentido a la vida que lleve a la perfección, a lo más excelso y elevado.
Gracias a un amigo común, Andrés, tuve la suerte de conocer personalmente a Ángel Corrales. Entre los aromas del café y el calor de una conversación agradable, Ángel relataba su experiencia con la IA, que domina bien, aunque reconoce que siempre está en proceso de aprendizaje. El dicho ese de que, hoy en día, cualquiera compone música no es del todo cierto. Cualquiera puede obtener un audio musicalizado, pero sin alma ni calidad. Para Corrales la IA es solo una herramienta cuyo manejo le lleva mucho tiempo, porque continuamente elabora y reelabora hasta que obtiene el resultado esperado. Detrás de cada video clip hay muchísimas horas de trabajo y el esfuerzo de aunar el mensaje con un estilo musical que, en principio, no parece el más adecuado para este tipo de letras.
Los cinco músicos del grupo tienen su personalidad, la que ha ido dándoles su autor. Digamos que hay coherencia entre los personajes, voces e instrumentos. Además, las variaciones son también una característica, pues la fusión del heavy metal con otros estilos como la copla, la música sacra, el flamenco o las power ballads son otra de sus características. La potencia del metal restalla al proclamar el mensaje más profundo de la fe, transmitiendo a una sociedad ya muy descreída un mensaje de esperanza.
Reconozco que con la primera pieza que escuché, solo la música, dedicada al unamuniano Cristo de Velázquez, me la colaron. Con la siguiente, un video clip elaborado, descubrí ya que estábamos ante un grupo virtual cuyos temas recorren los textos evangélicos, la vida de los santos u otros aspectos relacionados con la religión y sus más diversos mensajes. Indudablemente, lo virtual, creo y espero, nunca llegará a desplazar a lo real. Sin embargo, hay que reconocer que algunas de sus creaciones, como Ad Maiora, están realmente bien.






















