Vieja, sucia y congestionada, así ven los vecinos la Gran Vía

La arteria se ha convertido en una estación de autobuses, donde los soportales están viejos, los techos sin pintar, las aceras rotas y la contaminación excesiva se respira cada día
Tres autobuses a la vez en la Gran Vía.

Decenas y decenas de autobuses suben, bajan y paran en la Gran Vía cada día. Miles de viajeros pisan sus aceras y se refugian en sus soportales cuando hace frío o calor a diario. Todos están de paso, quizá se han fijado en que cada tramo de los soportales tiene unos adoquines diferentes, que los techos están sin pintar y que las aceras necesitan un arreglo con urgencia, pero los que sí la ven con otros ojos son los que viven en la Gran Vía.

Los vecinos denuncian que la Gran Vía de Salamanca, históricamente una vía elegante, representativa y emblemática del centro urbano, ha quedado convertida en la práctica en un espacio de tráfico intenso y continuo.

La calle soporta una elevada concentración de autobuses urbanos y metropolitanos, lo que la ha transformado en un punto de paso y parada constante de transporte público, con la sensación generalizada de que funciona como una estación de autobuses en pleno centro de la ciudad. “Esta situación genera problemas diarios de ruido, contaminación atmosférica y congestión del tráfico, además de una presión constante sobre el entorno urbano”, recoge Chenche Martín Galeano, líder de Por Salamanca.

A ello se suma el deterioro progresivo del pavimento y el desgaste visible en las aceras, el estado deficiente de los soportales con necesidad de mantenimiento, limpieza y pintura, así como problemas de suciedad y malos olores en determinados momentos, especialmente durante noches de fines de semana y festivos. “Los vecinos insisten en que no se trata de situaciones aisladas, sino de una problemática constante que afecta de forma directa a la calidad de vida del entorno”, traslada Martín Galeano.

Cada tramo de adoquines de la Gran Vía es diferente, los techos llevan años sin pintarse y sus muros están desconchados, sucios y viejos.

Para los vecinos, la situación actual de la Gran Vía requiere una revisión urgente del modelo de movilidad en el centro de Salamanca. “El objetivo no es eliminar el transporte público, sino reorganizarlo para reducir la saturación de la vía, mejorar la calidad del aire, disminuir el ruido y recuperar el equilibrio urbano de una de las calles más importantes de la ciudad”, puntualiza Chenche Martín Galeano.

Por ello, desde Por Salamanca, solicitan abrir un debate serio sobre el futuro de la Gran Vía, buscando una solución que compatibilice el transporte público con la calidad de vida vecinal y la conservación del entorno urbano

Esta denuncia es vecinal y llega al buzón ciudadano de Por Salamanca como reflejo del malestar que, según se traslada, existe entre vecinos y usuarios habituales de una de las principales arterias del centro de la ciudad.

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