El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha expresado su «decepción e indignación» ante los últimos detalles del ‘caso Leire’ que salpican a la antigua directiva socialista. A su llegada a la cumbre UE-Balcanes en Montenegro, el jefe del Ejecutivo ha negado cualquier vinculación con la trama, asegurando que jamás tuvo constancia de las actividades de Leire Díez y que no planea un adelanto electoral que coincida con los comicios autonómicos y municipales de 2027.
Sánchez ha querido despejar las dudas sobre su conocimiento de la trama de corrupción. Pedro Sánchez ha calificado las informaciones de los últimos días como un motivo de «decepción, preocupación e indignación» personal y política.
El presidente ha negado haber dado directrices a la que fuera considerada una de las «fontaneras» clave de Ferraz. «Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez«, ha dicho, insistiendo en que jamás habría tolerado una situación semejante.
De lo que no se va a librar es de que después del one le acabarán señalando como protagonista de este sainete porque en el cuaderno de Leire Díez, aparecen las siglas «P.S.» y «FGE», entre otras, que, por supuesto, lo prueban todo.
El PSOE ya ha puesto a sus equipos legales a analizar la documentación del caso para decidir las próximas acciones judiciales, pidiendo a su vez respeto por el auto del juez para «dejar trabajar a la justicia».
El ataque a la oposición y el fantasma de la ‘Kitchen’
A la hora de defender la limpieza de su gestión, Pedro Sánchez ha marcado una línea roja frente a los escándalos que afectaron al Partido Popular en el pasado, aludiendo directamente a la operación Kitchen durante el mandato de Mariano Rajoy. «Yo no hago ni he hecho lo que otros sí me hicieron a mí, que me espiaron siendo líder de la oposición», ha señaló para denunciar que el anterior Ejecutivo popular utilizó los resortes del Estado para fines partidistas.
Asimismo, ha acusado a la actual oposición de armar un «ruido interesado y marrullero» que busca impugnar los logros económicos y la proyección internacional de su proyecto político por culpa de «las corruptelas de unos pocos».
Respaldo en la cúpula de la Guardia Civil
El presidente ha cerrado filas en torno a la gestión de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, cuya posición había quedado en entredicho por las ramificaciones del caso. Sánchez ha ratificado la postura del Ministerio del Interior, asegurando que la directora ya ofreció las explicaciones pertinentes y que cuenta con su total apoyo por el trabajo «muy positivo» que viene realizando.
Presupuestos y estabilidad de la legislatura
Más allá de la crisis judicial, la agenda del presidente ha estado marcada por el futuro de la legislatura y los compromisos internacionales. Sánchez se reúne este viernes en Tivat con el primer ministro de Montenegro, Milojko Spaji?, en un escenario donde también ha querido enviar un mensaje de estabilidad macroeconómica y política para España.
Sánchez ha recordado que la presentación de los Presupuestos para 2027 es una «obligación constitucional» y ha apelado de forma directa a la «responsabilidad» de los socios parlamentarios de investidura para sacar adelante unas cuentas con un marcado perfil social.
Para disipar los rumores de inestabilidad, el presidente ha descartado un adelanto electoral que unifique las generales con los comicios autonómicos y municipales de mayo de 2027. «Puedo garantizar, por activa y por pasiva, que no va a haber un superdomingo electoral», concluyó.




















