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Adán Pérez: «La Universidad tiene fósiles únicos y de referencia en Europa»

Adán Pérez es doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad Complutense de Madrid y uno de los mayores expertos del mundo en registro fósil de las tortugas mesozoicas ibéricas. Estudia, junto a Francisco Ortega, una especie de tortuga europea nueva que se encuentra en la Sala de las Tortugas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca

Adán. ¿Por qué es tan importante estudiar lo que nos cuentan los fósiles?
Porque nos dan mucha información sobre el pasado y es muy importante conocerlo, porque es nuestra historia. Los fósiles nos pueden ayudar a conocer las faunas del pasado, los ecosistemas, los habientes que había hace miles o millones de años. Así, podemos conocer que hace 100 millones de años en la Península Ibérica habitaban tales grupos de animales, que hace 50 habitaban otros distintos.

¿Qué aplicaciones tiene?
Por ejemplo, en Salamanca nos estamos encontrando con tortugas de varios grupos. Hay algunas que cuando nos ponemos a estudiarlas vemos que son un grupo originario no de Europa, sino de África. Nos ayuda a entender que hubo movimientos de faunas, al igual que ahora existen migraciones permanentes. Un nuevo animal se va desplazando e invade una región y en el pasado también ocurría esto, y más cuando contamos con muchos millones de años para experimentar y comprobar que, o bien por una catástrofe o de manera natural, da un pequeño salto y no llega a ese destino y otra veces, llegan y el territorio es favorable para ellos y pueden reproducirse y poblar esa zona.

Adán Pérez, en la Sala de las Tortugas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca.

¿Cuándo dan ese salto cambia el ecosistema?
Muchas veces es al contrario. Aquí, en la Sala de las Tortugas (de la Facultad de Ciencias) tenemos un grupo de Pleurodira (originarias de África), son escasas en la actualidad, que viven en climas tropicales, zona de mucho calor. Estas tortugas requieren temperaturas altas. En el pasado, en varios momentos, la temperatura de la tierra fue mayor que la que tenemos en la actualidad, fue en ese periodo cuando las Pleurodiras llegaron a Europa, por el cambio ambiental.

¿Ese estudio de hace 40 millones de años, cuando la temperatura subió y bajo en la tierra, también nos puede servir para analizar el cambio climático o para qué se vea que algunas especies que antes migraban ahora se queden?
Depende.

Por ejemplo las cigüeñas, que antes migraban y ahora no…
Son hechos puntuales, no se puede saber con exactitud. En el registro de los fósiles son hechos que ocurren en periodos largos. Las cigüeñas no migran este año y están una década sin hacerlo y de repente, comienzan a migrar. Podemos tener unas pequeñas fluctuaciones y esas, no se marcan en el registro fósil, porque a nivel temporal no suponen nada.

¿Qué es lo que se marca en el registro?
Son cosas a escala temporalmente más larga. Son hecho que logran que las especies en un ecosistema, por ejemplo tortugas vinculadas a Portugal de hace 150 millones de años, eran marinas, que vivían únicamente en la costa, al final del Jurásico se produjeron movimientos de cambios del nivel del mar muy relevantes, el ecosistema donde vivían se desplazó y no fueron capaces de adaptarse a los nuevos ambientes. Desaparecieron por completo esos grupos. Cuando desaparece esa especie, queda el ecosistema libre, por lo que hay otros grupos que pueden venir o grupos que vivían más un papel secundario, pueden diversificarse e invadir más, porque se adaptan mejor a ese nuevo medio.

Entonces, ¿qué ayuda a determinar esos cambios?
El estudio de dientes de roedores, pólenes fósiles,… eso sí te puede dar una precisión mucho más detallada y te puede llevar incluso a conocer estacionalidades. Por ejemplo: Te pueden indicar que la variación de temperatura del invierno y el verano era muy radical o no había casi diferencia. Eso sí puede ayudar.

Adán Pérez, con uno de los ejemplares gigantes que existen en el hall de la Facultad de Ciencies.

Ha mencionado en varias ocasiones la Sala de las Tortugas. ¿Qué tenemos en Salamanca que sea tan importante?
En principio, lo que hay en la Sala de las Tortugas es mucho. Hay material muy relevante de mamíferos, de cocodrilos y, en mi caso, que me he centrado en el estudio de las tortugas, muchos fósiles. A nivel de tortugas, realmente aquí hay una concentración de material procedente de muchos yacimientos, muy relevante. Por una parte, hay material de la región, de Salamanca y de zonas relacionadas. También existe material, por tener una idea general, de otros lugares de España y del extranjero que nos ayuda a conocer la historia evolutiva de muchos grupos de tortugas desde hace 150 millones de años a material de yacimientos arqueológicos de hace pocos miles de años. Y por otro lado, centrándonos en el registro de Castilla y León vemos que aquí se tiene la colección más importante de la Península Ibérica sobre todo de hace unos 40 millones de años. No sólo de la Península, también de Europa.

¿Qué se obtiene con esos estudios?
Estudiando la colección que hay aquí, podemos conocer cómo eran esos grupos de tortugas, incluso tenemos grupos de origen africano, pero también están las tortugas terrestres. Estas tortugas continúan estando en la Península Ibérica, más pequeñas y de otras especies de testudo, pero ya estaban presente hace más de 40 millones de años. Y curiosamente, las primeras tortugas terrestres auténticas se conocen en Norteamérica y en Asia y en Europa, a partir de este momento. La información sobre la faunas europeas era muy escasa, sin embargo, estamos estudiando cómo eran las tortugas que había aquí, procedentes de yacimientos tan relevantes como el de Mazaterón. Lo que tenemos aquí representado es una nueva especie, que además forma parte de un género nuevo a describir, un género europeo y que está representado en varios países con especies distintas, por lo que nos ayuda a entender cómo eran estas tortugas.

Tenemos una mina…
Tenemos mucho. Y no sólo eso, como hay tanto registro, conocemos como eran hace 40 millones de años las primeras tortugas terrestres. Pero, por ejemplo, hay material de varios yacimientos, como las del hall de entrada de la Facultad de Ciencias o las grandes de aquí, de la Sala de las Tortugas, vemos como algunas se hicieron gigantes, formas que alcanzaron el metro y medio o los dos metros. Todas ellas vivían en la Península hace 10 ó 12 millones de años. Hay varios momentos temporales y por lo tanto, la evolución desde los primeros testudinios, en ese caso las tortugas terrestres europeos, que son exclusivas de Europa. Incluso algunas nuevas que están representadas en la Sala de las Tortugas. Linajes que dan origen a tortugas gigantes, la Titanochelon, la tortuga titánica europea, se ha descrito el pasado año, a partir de material, entre otros lugares, de aquí, la Sala de las Tortugas. También podemos ver linajes de tortugas terrestres de pequeño tamaño. Aquí podemos ver tortugas muy antiguas o más recientes, de hace 10 millones, de hace 4 o de hace varios miles de años, que nos ayudan a entender esa evolución.

¿Por qué cree que las tortugas han sobrevivido hasta hoy?
Es un grupo muy exitoso. Ahora mismo, si pensamos en una tortuga nos suele venir a la mente una terrestre, un galápago, si pensamos un poco más, vemos las tortugas marítimas que son un grupo muy distinto. Hay otros tipos, como las tortugas de caparazón blando, incluso, en otras regiones las hay carnívoras, que son muy agresivas, viven en el Amazonas, donde es peligroso meter un pie en el agua porque te puedes quedar sin dedos. La tortuga es un animal que se ha adaptado muy bien a distintos medios, viven en agua salada, dulce y las hay puramente terrestre. Son muchos años de evolución, con muchos linajes y cada uno de ellos se ha adaptado. Es un animal muy flexible, grupos de agua dulce se han adaptado al agua marino y le ha permitido desplazarse de un continente a otro, incluso ya allí, se han vuelto a adaptar al ámbito terrestre o a agua dulce.

Emiliano Jiménez, creador de la Sala de las Tortugas, junto a Adán Pérez.

¿En qué medida les ayudan las nuevas tecnologías a su trabajo de millones de años?
Están contribuyendo mucho. Actualmente, estamos combinando los estudios tradicionales con los modernos. De esta manera, podemos conocer aspectos distintos. Por ejemplo: Hay trabajos tradicionales que no aplicamos la tecnología como es una buena descripción, a lo que hay que añadirles consultar colecciones, preparar material, compararlo, establecer por qué es distinto o por qué no a nivel visual. Las nuevas tecnologías nos van a cuantificar mejor las diferencias que existen, porque informatizamos las piezas en tres dimensiones y te pueden ayudar a ver mejor esas diferencias. También nos ayudan a conocer otras estructuras, otro tipo de cuestiones anatómicas que no conocíamos. Por ejemplo: cómo movía el brazo este animal, cómo podía desplazarse, a qué velocidad podía correr…

¿Hay muchos avances en los programas informáticos?
Sí. Los avances informáticos nos han ayudado a poder recrear cómo se movían estos animales desde el pasado. Por otra parte, nos ayuda a conocer cómo era el cerebro y podemos saber si tenían más desarrollado el olfato, la vista,… y si esa región del cerebro estaba más desarrollada que otra. También estudios isotópicos. Esto nos puede ayudar con un hueso a saber si ese animal, que no teníamos claro nada porque sólo contábamos con el hueso, era totalmente terrestre o de agua dulce o salada. Aplicando una serie de criterios isotópicos sabemos que ese animal era de tal medio, incluso sabemos de qué se alimentaba o donde vivía.

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