La apertura de un nuevo negocio en la calle Zamora está al caer y no dejará a nadie indiferente. Sobre todo, a tu paladar ni a tu nutricionista, porque es una tentación en la que será difícil no caer.
La emprendedora alicantina Julia Sala Bertomeu ha transformado una receta casera en un gigante de la repostería artesanal en España que está a punto de aromatizar el centro de Salamanca. Tras superar los 2,2 millones de euros de facturación el pasado año, la marca consolida su expansión nacional a través de un ambicioso modelo de franquicias, llevando sus virales tartas de queso a las principales ciudades del país.
El origen: de la crítica al éxito
Todo comenzó con un comentario negativo. Un cliente insatisfecho con la tarta de queso que servían en el restaurante familiar Le Sol, ubicado en Alicante, encendió la chispa. Lejos de desanimarse ante la crítica, Julia Sala decidió entrar en la cocina y perfeccionar la fórmula hasta dar con una propuesta irresistible: una tarta de textura fluida, fundente y extremadamente cremosa. La cosa promete.
El nuevo postre conquistó de inmediato a los comensales. El éxito empujó a su creadora a atender encargos externos y, finalmente, a abrir el primer obrador independiente. De esta manera, el proyecto abandonó el restaurante de sus padres para convertirse en una de las marcas de cheesecakes más reconocidas de España, destacando por su cuidada estética y una gestión altamente profesionalizada.
El secreto del producto: cremosidad y más de 30 sabores
El principal atractivo de Las Tartas de Julita reside en su capacidad para innovar sin perder su identidad artesanal. La marca mantiene en su carta sabores fijos que acumulan un gran volumen de ventas, como la receta Clásica, la de Pistacho o la de galleta Lotus. Sin embargo, el verdadero fenómeno viral estalla cada semana con el lanzamiento de ediciones limitadas que recrean combinaciones audaces, desde Pantera Rosa, Oreo y Donuts, hasta versiones festivas como las Torrijas.
El modelo de negocio combina la venta de tartas enteras bajo encargo con el despacho inmediato de porciones individuales muy generosas. El precio de estas raciones oscila entre los 4,50 y los 6,50 euros, dependiendo de la ubicación y el sabor elegido. Para complementar su oferta, la firma elabora actualmente helados y CookieCakes inspirados en sus tartas más populares.
Expansión imparable y despliegue territorial
El crecimiento de la empresa avanza a un ritmo vertiginoso. Impulsada por una inmensa comunidad de seguidores en redes sociales, la firma cuenta hoy con 17 ubicaciones operativas que hornean a diario. Para mantener la calidad de este producto artesanal durante su escalada nacional, la compañía apuesta por un sólido modelo de franquicias.
Actualmente, la red de locales, obradores y aperturas firmadas abarca distintos puntos del país:
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Comunidad Valenciana: Múltiples locales en Alicante (cuna de la marca), Elche, La Zenia (Orihuela) y Valencia, donde ultiman su llegada a zonas estratégicas como Colón y Ruzafa.
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Comunidad de Madrid: Fuerte presencia con su conocido local en el barrio de Chueca y expansión hacia Alcalá de Henares.
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Andalucía: Establecimientos y nuevas franquicias en Granada, Almería, Málaga y peticiones de apertura en Córdoba.
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Región de Murcia: Tiendas operativas y alta demanda en Murcia capital y Cartagena.
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Resto de España: Implantación, solicitudes y despliegue activo en Salamanca (próximamente en la calle Zamora), Barcelona, Valladolid y Bilbao.
El encargo de tartas, consultar la carta de sabores semanales o localizar el establecimiento más cercano se puede hacer directamente a través de la página web oficial de la marca o siguiendo sus novedades en Instagram, donde Julia es muy activa.

