Salamanca se sumó este domingo a la convocatoria, ya realizada en al menos 30 ciudades de toda España, para protestar contra la insostenible situación de la vivienda, bajo el lema común «La vivienda nos cuesta la vida».
La Asamblea de Inquilinas de Salamanca convocó una concentración junto a la Subdelegación del Gobierno, en Gran Vía, que contó con una escasa participación.
Los motivos de esta movilización se centran en el cada vez más difícil acceso a la vivienda en la ciudad. Los convocantes destacan que el precio del alquiler se sitúa en su máximo histórico, con una subida interanual media del 6,8%, la cual afecta especialmente a los barrios obreros de la ciudad, con un 8,2% de subida en Garrido, o un 14,3% en Prosperidad. Más de la mitad del salario de la mayoría de las trabajadoras está destinado a llenar los bolsillos de los propietarios. Denuncian también un deterioro en las condiciones de las viviendas así como una subida de los contratos temporales y precarios de casi el doble en 2026.
Otro de los motivos que señalan desde la organización es el auge y modelo de turismo de la ciudad, el cual, explican desde la AIS, está centrado en el consumo y el beneficio privado, mientras condenan a las trabajadoras de la ciudad a la precariedad permanente y a la expulsión de sus barrios.

