El presidente norteamericano le corta las últimas conexiones a Cuba con la intención de paralizar a la isla caribeña con apagones.

Desde 1960, un año después de la Revolución liderada por los famosos Che Guevara, Fidel y Raúl Castro, Estados Unidos ha impuesto un embargo comercial sobre Cuba para presionar al país y hacer que el gobierno comunista caiga. Pese a los esfuerzos de numerosos gobiernos estadounidenses, el régimen castrista sigue en pie al día de hoy. Las sanciones impuestas por Estados Unidos llegaron como consecuencia de la nacionalización de industrias estadounidenses por parte del gobierno revolucionario cubano, y prohíben el comercio entre los Estados Unidos y Cuba.

Durante la Crisis de los Misiles en 1962, el presidente JF Kennedy impuso un embargo total de la isla que luego se retiró para dar fin a la crisis. Durante la Guerra fría, el embargo comercial no afectó tan severamente a la población cubana como ahora porque Cuba recibía la ayuda de la Unión soviética y otros países comunistas. Tras el colapso de la URSS a finales de 1991, el país sufrió el llamado “periodo especial”, una grave crisis económica. En la década de los 90 el congreso estadounidense hizo dos leyes en 1992 y 1996 para hacer permanente el bloqueo y endurecer las medidas, por ejemplo, sancionando a las empresas extranjeras que comerciaran en Cuba. Pero ahora el gobierno cubano encabezado por Miguel Díaz, presidente desde 2019, se enfrenta al mayor reto de su historia, sin aliados y sin recursos tras las últimas medidas del gobierno Trump.

Dicho lo cual, en este artículo se denuncia la situación catastrófica que vive la población cubana. No se trata de posicionarse ni a favor ni en contra del gobierno cubano, al que Amnistía Internacional ha criticado en numerosas ocasiones por sus vulneraciones de derechos humanos. Lo que pretendo aquí es denunciar la realidad que están viviendo millones de cubanos y cubanas a causa del bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos.

Entre las medidas más significativas anunciadas por el régimen de Trump destaca la prohibición de la venta de petróleo a Cuba. Anteriormente Venezuela y México le enviaban petróleo, pero desde que estos dos países latinoamericanos han dejado de suministrar a la isla por presiones norteamericanas, Cuba se está quedando sin este material precioso e imprescindible. Cuba sufre apagones frecuentes y los aviones que llegan a Cuba no pueden repostar, por lo que las aerolíneas extranjeras han dejado de volar al país. El turismo es una industria fundamental para la economía cubana y, con estas medidas, este sector se ha colapsado.

Según varias fuentes como Reuters, Associated Press y DW, la falta de combustible está provocando problemas más graves que simplemente la falta de gasolina en las gasolineras o apagones. Como consecuencia de los apagones, se paralizan las bombas de agua y se estropean los alimentos. En cuanto a la alimentación, entorno al 80%, en Cuba es importada de otros países.

La portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Marta Hurtado, ha llamado la atención de la situación humanitaria en Cuba, enfocándose en lo que está sucediendo en los hospitales cubanos. Además de afectar al agua potable y la alimentación, la escasez de combustible afecta también a la posibilidad de llevar a cabo operaciones quirúrgicas y refrigerar vacunas.

Citando directamente de un artículo de la ONU al respecto del pasado 13 de febrero, “El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, reiteró su llamado a todos los Estados para que revisen y levanten las medidas unilaterales que afectan de manera amplia e indiscriminada a la población.”

Desde 1992, cada año se vota una resolución en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas que pide el fin del embargo estadounidense donde, salvo los votos en contra de Israel y el propio Estados Unidos, se suele aprobar con unanimidad. La Unión Europea también condena el bloqueo desde hace años señalando específicamente la violación del Derecho Internacional y el impacto negativo sobre la población civil en Cuba. Pero recientemente Trump ha declarado, de forma inaudita, que “pienso hacer con Cuba lo que quiera”, como que fuera suya.

Además de atentar contra la soberanía de Cuba y de todos los países que comercian con el país, atenta también contra el artículo 33 del Convenio de Ginebra que prohíbe expresamente el castigo colectivo a la población civil.

Considero importante recordar a las victimas de este conflicto entre Estados Unidos y Cuba, que son los ciudadanos cubanos, que por culpa de un bloqueo ilegal siguen sufriendo escasez de alimentos y apagones.

Por. George Miguel Gardner García, defensor de los Derechos Humanos

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