La sala de exposiciones de la Torre de los Anaya acoge una muestra titulada “El Estudio de Gombau. Una cápsula del tiempo”, organizada por el Ayuntamiento de Salamanca y la Filmoteca de Castilla y León, dependiente de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte. El alcalde de Salamanca, Carlos García Carbayo; la directora de la Filmoteca, Maite Conesa; y el diputado de Cultura de la Diputación de Salamanca, David Mingo, han sido los encargados de inaugurar la exposición.
Esta muestra recuerda a personas y objetos que vuelven a la vida gracias a la fotografía, a su coincidencia en ese estudio, convertido -como la fotografía misma, como los álbumes que las recogen o como los archivos que las guardan- en una cápsula del tiempo, activada para acrecentar nuestras referencias visuales de espectadores del siglo XXI.
La exposición muestra la relación visual entre las imágenes fotográficas, el estudio en el que fueron tomadas como gran protagonista y los objetos que en ellas aparecen y que han sido conservados por su hijo Amalio, su nieta Carmen y las hijas de ésta. Entre estos objetos se encuentran el diván, la silla y los distintos atrezos del propio espacio que aparecen retratados en las imágenes como parte de la historia cultural de la fotografía.
Destaca en la muestra la imagen y el trabajo de Francisca Guerra, esposa de Venancio Gombau, y destacada retocadora y pintora.
La familia Gombau
La historia de las generaciones de la familia Gombau está asociada a un siglo de imágenes de Salamanca. Desde los comienzos de la apertura de los gabinetes fotográficos en la ciudad, el apellido Gombau ha estado presente en su tejido artístico y comercial, hasta convertirse en un referente indispensable de la historia de la fotografía de nuestro país.
El estudio de Venancio y de su esposa Francisca Guerra, en la calle Prior, 18, era un lugar mágico, de fantasía, donde el fotógrafo recreaba a su gusto la identidad de los retratados o captaba el testimonio de su certera presencia, de su huella en el tiempo.
La Filmoteca de Castilla y León conserva el legado de esta familia, procedente del archivo de Amalio Gombau, adquirido en la década de los ochenta por el Ayuntamiento de Salamanca a su hija. Carmen Gombau, su esposo Ángel Arenaz y sus hijas, Blanca y Carmen, han acrecentado este legado a lo largo del siglo XXI con nuevos documentos y objetos que forman parte de esta muestra.
La saga de fotógrafos Gombau estaba formada por Venancio (1881-1929), su esposa Francisca Guerra, al cargo del estudio desde 1929 a 1939, y sus hijos, Amalio (1901-1970) y Guzmán (1911-1984). Su hermana Vicenta Gombau, casada con José Oliván (1842-1888), fue quien le acogió en su estudio salmantino donde adquirió su maestría como fotógrafo. Ambas mujeres eran reputadas pintoras y retocadoras. En la selección que forma parte de esta exposición, pueden contemplarse fotografías de Francisca trabajando en la intimidad de su estudio y como musa destacada en las composiciones de su esposo.
La cápsula del tiempo
Toda fotografía es una cápsula del tiempo. Y su reflejo, además de la imagen que persiste, está en el estudio fotográfico y en los álbumes que conservan las historias familiares.
El fotógrafo se encargó de construir verdaderas cápsulas del tiempo en las que vemos a las personas disfrutar, posar y divertirse entre los objetos y forillos que conforman el atrezo escénico; nos transmiten información a la vez que muestran el contexto y los gustos de la Salamanca de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
De la misma manera que las imágenes fotográficas, los álbumes serían las grandes cápsulas temporales que preservaron, sobre todo con un sentido doméstico y de preciosismo estético, las historias familiares y los retratos que se realizaban en los estudios.
En ellos se guardan mensajes, quedan reflejadas vidas y épocas, y son una muestra más de la ambición de trascendencia que forma parte del ser humano, gracias a la cual podemos continuar dialogando con el pasado.
Una parte de la muestra recoge una amplia selección de fotografías en color, Retratos de mujer, realizadas con la técnica del Autochrome, presentado por Auguste y Louis Lumìere, los resultados en la Académie des Sciences de Francia en 1904 y el 10 de junio de 1910, realizaron la primera demostración pública.
Los retratos, especialmente de mujeres ricamente vestidas, las flores y los jardines predominaron en las fotografías con el nuevo procedimiento. En esta muestra ofrecemos la reproducción de una selección de autocromos realizados por Venancio Gombau con ambos temas de fondo. Belleza y color se aúnan en un estilo propio de los fotógrafos artistas que trabajaron el autocromo hasta su desaparición en torno a 1932.
Poco después la casa Kodak patentaría el primer proceso de color sustractivo sin necesidad de filtros, que denominó Kodakcrome.
La exposición se puede visitar en la Torre de los Anaya hasta el 30 de agosto, de martes a domingo, de 11:30 a 13:30 horas y de 18:00 a 21:00 horas y el 15 de agosto, de 11:30 a 13:30 horas. La entrada es gratuita.
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