Castilla y León volverá a desplegar este verano su red de vigilancia frente al mosquito tigre (Aedes albopictus) pese a haber encadenado dos campañas consecutivas sin detectar la presencia de esta especie invasora. La Consejería de Sanidad y Bienestar Social considera que la ausencia de ejemplares confirmados no justifica rebajar la alerta, ya que el vector continúa avanzando por España y Europa y ya está implantado en prácticamente todas las comunidades autónomas limítrofes con la Comunidad.
Por ello, la Dirección General de Salud Pública mantendrá durante agosto y septiembre el sistema de vigilancia entomológica iniciado en 2024 para detectar de forma precoz una eventual llegada del insecto y evitar su establecimiento definitivo en el territorio autonómico. Así se recoge en el documento de prevención y control conocido por Ical, que precisa que la vigilancia es necesaria porque el mosquito tigre continúa ampliando su distribución geográfica. En este sentido, anima a la población a utilizar la app Mosquito Alert, una herramienta gratuita que permite a cualquier persona enviar fotografías de mosquitos, picaduras o posibles lugares de cría para que sean validadas por entomólogos especializados y complementen así la vigilancia oficial.
El mosquito tigre es uno de los principales vectores de enfermedades como el dengue, el zika, la chikungunya o la dirofilariosis, por lo que su detección temprana resulta esencial para impedir que estas patologías puedan transmitirse de forma autóctona. Aunque Castilla y León registra ocasionalmente casos importados en viajeros procedentes de zonas endémicas, la ausencia del vector impide, de momento, que esos virus puedan establecer un ciclo de transmisión en la Comunidad.
No obstante, el plan advierte de que, si el mosquito llegara a implantarse, bastaría con que picara a una persona infectada durante el periodo de viremia para iniciar una cadena de transmisión. Por ese motivo, el protocolo prevé actuaciones inmediatas de control vectorial en un radio de 100 metros alrededor del domicilio o de los lugares frecuentados por los casos importados, con el objetivo de evitar que otros mosquitos puedan adquirir el virus y transmitirlo posteriormente a nuevas personas.
En expansión
El Aedes albopictus fue detectado por primera vez en España en 2004, cerca de Barcelona, y ya está establecido en todo el litoral mediterráneo, Baleares y en las comunidades de Aragón, Castilla-La Mancha, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja. En la UE, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) confirmó en su última actualización que la especie ya está implantada en 369 regiones de 16 países, tras extenderse a Chipre y Eslovaquia y ampliar también su presencia en otras zonas.
Ante este escenario, el documento advierte de que Castilla y León se encuentra rodeada por territorios donde el mosquito ya está presente y considera "prioritario" mantener un sistema de vigilancia que permita detectar su introducción desde el primer momento. También, recuerda que el cambio climático, el incremento de las temperaturas y la mayor movilidad de personas y mercancías están favoreciendo la expansión de especies invasoras capaces de transmitir enfermedades infecciosas.
Pese a esa expansión, Castilla y León sigue resistiendo al avance del mosquito tigre. Las campañas de vigilancia desarrolladas en 2024 y 2025 arrojaron resultados negativos, sin detectar la presencia del vector en ninguno de los puntos controlados. No obstante, hubo una identificación validada el 30 de agosto de 2022 en la urbanización Lastras, en Sotillo de la Adrada (Ávila), a través de la plataforma Mosquito Alert.
Posteriormente, en julio de 2023, la plataforma clasificó como probable otra observación realizada en Palazuelos de Eresma (Segovia) y, en septiembre de 2024, confirmó una nueva identificación en Casavieja (Ávila). Sin embargo, ninguna de estas observaciones se ha traducido hasta ahora en la confirmación de una población estable del mosquito mediante la vigilancia oficial.
En la última campaña, Salud Pública analizó 200 muestras obtenidas en 52 trampas de ovoposición distribuidas en 36 puntos de vigilancia de las nueve provincias, todas ellas con resultado negativo. Los dispositivos se instalaron en enclaves considerados estratégicos para una posible entrada del mosquito, como estaciones ferroviarias, áreas de servicio, hospitales, plataformas logísticas, centros comerciales o municipios donde previamente se habían recibido avisos ciudadanos.
Puntos estratégicos
La campaña de 2026 mantendrá la filosofía de los dos últimos años. Cada servicio territorial de Sanidad seleccionará un mínimo de cuatro puntos de muestreo por provincia, aunque el número podrá incrementarse en función de la evolución del riesgo, la aparición de nuevos avisos o la detección del mosquito en provincias limítrofes.
La prioridad será situar las trampas en lugares con una elevada movilidad de vehículos procedentes de zonas donde el mosquito ya está establecido, como áreas de servicio, estaciones de servicio, centros comerciales o grandes infraestructuras de transporte. También, se instalarán en aquellas localizaciones donde la plataforma Mosquito Alert comunique observaciones confirmadas o sospechosas del insecto.
Las trampas de ovoposición consisten en recipientes negros con agua y una tablilla de madera que sirve de soporte para que las hembras depositen sus huevos. Permanecerán colocadas entre el comienzo de agosto y finales de septiembre y serán revisadas aproximadamente cada diez días, aunque esa frecuencia podrá reducirse hasta una semana durante los periodos de temperaturas más elevadas para evitar la eclosión de las larvas. Todas las tablillas recogidas serán enviadas al Laboratorio de Salud Pública de Salamanca, donde se examinarán bajo lupa binocular y, si fuera necesario, mediante técnicas moleculares para confirmar la especie.
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