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Una preferentista jubilada, embaucada tras sufrir un derrame, recupera el dinero

Una jubilada salmantina, con estudios básicos y sin conocimientos financieros, recuperará el dinero que su banco le colocó en participaciones preferentes un año después de sufrir un derrame cerebral.

 

El juzgado de primera instancia número 9 de Salamanca considera probado que el director de la entidad financiera aprovechó su relación de confianza con su clienta para endosarle un contrato de preferentes sin informarle de las características del producto que le estaba colocando, ni de los riesgos que asumía la víctima.

La mujer creía que estaba renovando una inversión en un depósito a plazo y firmó “lo que le dijeron que firmara”, señala el fallo.

Se da la circunstancia de que la mujer tenía 73 años cuando en 2009 suscribió un contrato mediante el cual adquiría 300 participaciones preferentes de la entidad, un año después de sufrir un derrame cerebral que le dejó importantes secuelas en la visión de un ojo y otros que afectan a la memoria y a su capacidad cognitiva.

Estudios básicos

La mujer tiene estudios básicos y carecía de formación financiera. Había trabajado en una fábrica y tenía sus ahorros y su pensión en la entidad que acaba cazando sus ahorros.

La víctima había invertido 60.000 euros (una parte de sus ahorros) en un depósito que estaba a punto de vencer, y el director de la oficina fue quien la llamó para que fuera a verla. Allí le ofreció que invirtiera 30.000 euros en dos nuevos depósitos a plazo fijo con vencimiento a un año y la posibilidad de invertir otros 30.000 euros en un producto de ahorro a cinco años, por eso tenía una rentabilidad mayor. Este último plazo resultaron ser participaciones preferentes.

La sentencia que acaba de emitir el juzgado considera probado que la entidad “incumplió con deberes esenciales como el de informar al cliente pero, además, cuando se le asesoró sobre este producto le estaba ofreciendo algo totalmente inadecuado para la clienta, absolutamente confiada en la buena fe y la lealtad de los empleados en un momento en que era especialmente vulnerable tras sufrir un derrame cerebral con importantes secuelas”.

El engaño

El fallo asegura que “ni se le facilitó la información por escrito que exige la normativa ni se le informó de la vocación de perpetuidad de este producto y de los graves riesgos de este producto, totalmente inadecuado para la actora, que firmó en la confianza de que se le ofertaba un producto adecuado, un depósito a cinco años y que de haber tenido conocimiento de las características del producto y de los riesgos no habría contratado”.

Por eso, admite su demanda y condena a la entidad a devolverle los 30.000 euros, al tiempo que la mujer deberá reintegrar los intereses que hubiera cobrado por ese dinero.

 


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Un comentario

  1. esta bien que recuperen el dinero estafado pero estaría mejor si metieran en la cárcel a quien la engaño y les obligaran a pagar el doble de lo estafado por todo los daños causados

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