Cosas de la vida

Cena, Cine y … para la noche del sábado

Ahora que viene el mal tiempo y que las terrazas de verano comienzan a echar el cierre hasta la temporada siguiente, hay que empezar a cambiar de planes y volver a vestir chaqueta y abrigo para salir a la calle. Frente al deseo irrefrenable que la mayoría de la humanidad siente hacia las buenas temperaturas del estío, desde aquí quiero romper una lanza por el invierno y su encanto; por una ciudad como Salamanca y la magia que la habita sólo cuando existe el frío.

Sábado por la tarde. Se avecina tormenta. No hay mejor plan que tumbarse en el sofá y, música en mano, leer todo aquello que dijiste que leerías cuando tuvieras tiempo. Los libros, las novelas y los poemas se suceden en tu estantería y no quieren salir de ella hasta no ser leídos. En esto que te decides por uno y cuando comienzas a leerlo recibes una llamada. Es él y desbarajusta tus planes; pero sin duda cambiarías mil momentos junto a cualquiera de los escritores que llenan las newslatter que te envían las editoriales o de redacción de una novela que tienes que terminar ya de ya por compartir minutos con esa persona.

Te vistes; algo oscuro en la parte de arriba. Un vaquero y unas deportivas. Acudes a la cita y recuerdas que ese jersey no te queda como creías que te quedaba pero ya no hay tiempo. Primero una cena, algo ligero para empezar la noche del sábado a la espera de lo que te deparará el destino.

Comienzas a agitarte. Que te ha pedido ir al cine y tienes ganas de ver la última de Amenábar porque Mediaset ha hecho bien su trabajo y deseas verla con todas las fuerzas. Craso error. Es verdad que Regresión, el último film en el que aparece Emma Watson, desató pasiones en el preestreno, pero comienzas a dudar de la verdadera valía de la película cuando, en los primeros minutos, sabes exactamente qué va a ocurrir. No hay nada peor en la vida que ir al cine y que la película que visionas se encargue de romper el suspense una y otra vez. A ver que quizá es que soy demasiado presuntuoso o quizá observador con malicia, pero Amenábar prometía más de lo que te entrega por seis cincuenta que vale la entrada en Salamanca (al menos no me han clavado diez noventa como en algunos sitios de España). Vale que el IVA cultural esté al veintiuno por ciento y que los actores tengan que comer, pero esa película no lo vale, bajo mi punto de vista. Quizá sí es una peli para ir a ver un miércoles, el día del espectador, dónde la entrada es más económica.

Por poner un ejemplo. Emma Watson, la afamada Hermione Granger de Harry Potter, aparece en toda la campaña publicitaria como el personaje principal por excelencia. No he contado los minutos que sale en la película, pero desde luego imaginaba que un principal aparecía en un mayor número de secuencias. Creí, de manera errónea, que la actriz me transmitiría algo. Y la verdad es que ni quien me acompañó a ver la película ni yo nos la tragamos en muchas ocasiones.

Pero bueno, después de la decepción que me llevé con el trabajo del director español (que me parece una vergüenza que no grabe en su idioma y sí lo haga en inglés, hay que defender un poquito las raíces) pude recomponer mis emociones con un paseo hasta el The Doctor para que Borja y Sergio nos prepararan unos GinTonic Premium que sólo ellos saben hacer. En la terraza, que nos empezó a llover y tuvimos que entrar al local. Pero da igual dónde te tomes el Gin, lo importante es saborear el trabajo bien realizado y la utilización de las mejores materias primas.

Y así el sábado, que pensaba dormirme a las doce de la noche, llegué a casa feliz por la compañía a las cuatro de la mañana. Espero que los seguidores de Amenábar no me maten. Que sé que quizá él no tiene toda la culpa, pero Mediaset ha hecho que fabrique unas esperanzas no correspondidas con relación a su último trabajo.

@FJRebollero


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