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Lo que pasó el viernes por la noche en París

El atentado múltiple perpetrado por los yihadistas el viernes pasado en París fue obra de tres células que actuaron casi simultáneamente en varios puntos de la capital gala, para sembrar el pánico y la muerte en la noche parisina.

 

En total eran ocho terroristas armados con kalashnikov y con chalecos explosivos para inmolarse o para ocasionar una carnicería en el estadio Saint Denis, donde no pudieron entrar (tenían entradas), lo que evitó que la tragedia fuera de proporciones colosales.

Seis de ellos murieron precisamente al hacer estallar sus chalecos explosivos (peróxido de nitrógeno), otro murió a tiros en la sala Bataclan y el octavo consiguió huir.

Había tres terroristas encargados a hacer estallar sus explosivos en distintos puntos del estadio en el que había 80.000 personas (incluido el presidente de Francia) presenciando el Francia-Alemania.

Los otros dos grupos se movían por la ciudad en coches negros armados con fusiles de asalto Kalashnikov, que emplearon en los cinco ataques que protagonizaron.

Más muerte

Dispararon contra las terrazas del bar Le Carillon y del restaurante Petit Cambodge ocasionando 15 muertos.

Al mismo tiempo un kamikaze que no pudo entrar al estadio activó su carga explosiva: murieron él y un transeúnte.

Pocos minutos después, y en otra puerta del estadio, otro terrorista se inmola.

Luego se produjo un nuevo ataque a tiros, en el bar Ala Bonne Biere, en la confluencia de las calles Fontaine au Roi y Faubourg du Temple, en el que perecieron cinco personas.

Los terroristas mataron poco después y cerca de allí a 19 clientes en la terraza del restaurante La Belle Equipe.

La sala de conciertos

Seguidamente otro kamikaze activaba su carga explosiva dentro del restaurante Le Comptoir Voltaire en el buolevard Voltaire, la calle donde está el Bataclán, la sala de conciertos donde unos minutos después tres yihadistas abrieron fuego a discreción contra los asistentes. Murieron 89 personas, entre ellas los españoles Juan Alberto González Garrido, de 29 años, y Alberto Pardo. La policía mata a dos y el otro se suicida haciendo explotar su chaleco.

Paralelamente se suicida un tercer kamikze en las proximidades del estadio.

El balance arroja, de momento, 129 muertos y más de 300 heridos de los que 99 están muy graves.


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