No podía faltar en la capilla la referencia a un bartolomico excepcional que llegó a ser santo, pacificador de los Bandos y patrono de Salamanca: San Juan de Sahagún.A los pies de la capilla se encuentra el enterramiento de Beatriz Guzmán, mujer de Alfonso Álvarez de Anaya, esculpido por las mismas manos que realizaron el sepulcro del arzobispo. Pero el enterramiento que más llama la atención de la capilla de San Bartolomé es el de una pareja: los Gutierre de Monroy. La belleza de los rostros, la proporcionalidad de los cuerpos, sus vestidos, los adornos, todo aporta realidad, como si de un sueño se tratara. Se puede comparar esta obra con la del Doncel de Sigüenza. Está considerada como una de las más representativas del renacimiento.Termina nuestro recorrido por la capilla de San Bartolomé con la observación del órgano más antiguo de España. Un púlpito morisco soporta este instrumento musical del siglo XV, del que han desaparecido los tubos a principios del XX. Las catedrales de Salamanca acogen entre sus muros una de las mejores colecciones de órganos de España.El retablo de la capilla está fechado en el siglo XVII y mantiene en buen estado esculturas de buena talla y un crucifijo atribuido a la escuela de Juan de Juni. No podía faltar en la capilla la referencia a un bartolomico excepcional que llegó a ser santo, pacificador de los Bandos y patrono de Salamanca: San Juan de Sahagún.La entrada al hospital se haría desde el claustro y, seguramente, también tendría acceso desde la calle Tentenecio, fachada exterior que es la única que guarda todavía recuerdos en sus piedras del que fuera uno de los hospitales más antiguos de Salamanca.
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