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«El guardia civil de antes era más intuitivo y espontáneo»

 

Jorge Montero Llácer es el teniente coronel de la Guardia Civil en Salamanca y nos recibe en su casa, donde nos sentimos bien avenidos. La conversación es relajada, nos cuenta que echa de menos el mar y que conoce el pueblo de su tatarabuelo, Fuenteliante. Habla de corrupción, del trabajo de sus compañeros y de que la movilidad de su trabajo permite conocer otras realidades, aunque la delincuencia es igual en todas partes

Su familia lleva unida a la Guardia Civil desde su tatarabuelo. ¿Qué tiene de especial este cuerpo?
Es un trabajo que tiene una vocación de servicio. Quizá, para los que lo hemos vivido en nuestra propia casa es una alternativa interesante para seguir con la tradición familiar y para trabajar.

DSC_0482Habla de una vocación de servicio. ¿Son como artesanos de la seguridad? En el sentido que buscan mejorarla cada vez más.
Creo que en el pasado éramos más artesanos que ahora, porque nos tenemos que ceñir más a protocolos. Todo está muy regulado, quizá demasiado protocolizado, quizá para saber que ese modo de actuar es el correcto. El guardia civil de antes, de las generaciones anteriores, era más intuitivo y buscaba cómo solucionar los problemas de un modo más espontáneo, se les ocurría por su experiencia. Me da la impresión que hoy en día, como en toda la sociedad y en todos los ámbitos, estamos metiendo todo en protocolos. (Sonríe)

Y a usted, ¿qué le gusta más?
A mí me gusta más el procedimiento anterior. El solucionar los problemas de las personas utilizando la intuición, como se le iba ocurriendo y basándolo en su experiencia.

La movilidad es una de las características de la Guardia Civil. Usted ha tenido distintos destinos. Desde su opinión. ¿Qué hay de cierto en que hay muchas ‘Españas’?
En primer lugar, la movilidad aporta un valor a los guardias civiles, porque conocemos muchas realidades y muchas situaciones diferentes y acumulamos una experiencia de una zona de España que nos puede ser de interés para otra. En mi caso, he tenido la suerte de trabajar en Navarra, Valencia, Valladolid, Madrid, Lleida y ahora aquí. Efectivamente, el modo de comportamiento de las personas es diferente, su carácter es diferente, nada tiene que ver el del Mediterráneo con el de Castilla. El emprendimiento que se puede dar en la zona de Levante al tener una pujanza económica mayor, pues aquí en Castilla es un poco menor, pero desde el punto de vista del trabajo de guardia civil, es igual en toda la geografía, como el trato con el entorno de la delincuencia o el auxilio al ciudadano. En nuestra vida particular, sí que notas diferencia, no es lo mismo vivir en Madrid que en Salamanca.

¿Cuál prefiere usted?
Prefiero las pequeñas ciudades que las grandes.

¿Echa de menos el mar?
Un poco sí. Al ser nacido y criado en el Mediterráneo, de vez en cuando me apetecería tener el mar un poco más cerca. (Risa)

DSC_0499Vemos un coche de la Guardia Civil y levantamos el pie aunque vayamos a la velocidad debida. ¿Por qué cree que siguen imponiendo tanto?
Esa sensación la tenemos cuando vamos conduciendo, si uno está en el pueblo tranquilamente y ve pasar un coche de la Guardia Civil, creo que se alegra. Sin embargo, muchos ciudadanos tendemos a un ir poquito más rápido de lo que deberíamos. Eso puede conllevar una multa, una retirada de puntos o algo por el estilo. Por miedo a la sanción que podemos tener, por no cumplir estrictamente las normas, pero todos, incluso yo mismo, cuando veo un coche de tráfico tiendo a levantar el pie. Eso sí, pienso que esa labor preventiva que hace la Guardia Civil es importante, en la medida que se vean más coches de la Guardia Civil transitando por la provincia evitaremos que los conductores corran más de la cuenta.

¿Cómo les afecta en su trabajo la despoblación y el envejecimiento en el mundo rural? 
Por una parte tenemos menos probabilidad de que suceda nada, porque lo que más nos importa son las personas. Si hay menos personas, hay menos incidencia en nuestro trabajo. Por otro lado, hay más zonas deshabitadas, con más facilidad de que alguien cometa un delito contra la propiedad, que se meta en una casa que no es suya, que haga un destrozo,… A lo mejor nos falta información, porque nosotros trabajamos mucho con las personas que nos cuentan lo que han visto y hay sucesos que no los ve nadie al ser zonas despobladas. Tenemos esa doble vertiente, menos riesgo de que suceda nada, porque hay menos personas, pero más riesgo de que si sucede algo, nadie lo ha visto.

El twitter de la Guardia Civil es un referente de cómo llevar las redes sociales. ¿Cuánto están aprendiendo a través de la comunicación directa con los internautas?
La Guardia Civil, aunque somos excesivamente tradicionales y clásicos, nos cuesta un poco modernizarnos, pero no podemos estar fuera de las redes sociales y de tener un twitter oficial para informar, porque con los jóvenes es el único modo de interactuar, porque no tienen otro medio de comunicación salvo lo que llevan en su móvil, así que hay que estar ahí. La Guardia Civil tiene herramientas pensando en diferentes generaciones.

¿Por ejemplo?
AlertCops es un sistema, una aplicación de telefonía móvil, por la que uno puede mandar un aviso a la fuerzas de seguridad. De hecho, lo atenderá la fuerza de seguridad responsable, Policía Nacional, Guardia Civil,… de la provincia que sea y se pondrán en alerta de cualquier tipo de situación. Se está empleando poco, pero es una posibilidad que tenemos. Las personas más mayores suelen enviar correos electrónicos. Lo ideal es que tenemos que buscar los medios de interactuación con la población y como los medios van evolucionando con los tiempos, tenemos que adaptarnos un poco más.

Jorge Montero Llácer 1.¿Las nuevas tecnologías están modificando la manera de trabajar de ustedes?
En procedimientos internos, muchísimo. Hoy en día, la mayoría de los procedimientos están informatizados y en nuestro funcionamiento interno nada tiene que ver la situación de hace quince años con la actual. Sin embargo, en comunicación con el ciudadano, quizá por ser más garantistas y por tener todos los derechos bien asegurados, vamos un poco más lentos.

Explíquese…
Por ejemplo: la denuncia a través de internet, como finalmente requiere que el ciudadano se persone en el cuartel a firmar la denuncia, tiene poca utilidad. Habría que avanzar un poco más en el sentido de que con la firma electrónica fuera suficiente para poner una denuncia. Claro que uno puede tener una responsabilidad penal por una denuncia falsa. Hay que acreditar fehacientemente que esa persona es la que ha puesto esa denuncia.

Todo se andará…
Ojalá llegue lo antes posible. A nivel de gestiones de cancelación de antecedentes penales, de trámites con la intervención de armas, temas de contratos públicos, en los que la Guardia Civil tiene un contrato con la empresa, eso ya está funcionando bien. Pero con el ciudadano más habitual, con el que pone una denuncia, tenemos que avanzar un poco más.

La Guardia Civil es una de las instituciones más valoradas por los españoles. Además, ahora se han convertido en un referente de la lucha contra la corrupción. ¿Esto es lo que más les preocupa, todos los casos de corrupción que salen?
Las investigaciones por corrupción suelen ser pocas, pero con bastante repercusión, están centralizadas en la UCO -Unidad Central Operativa– porque requiere una preparación para realizar las operaciones que no tiene cualquier guardia civil. Es un tema muy importante, que la Guardia Civil ha priorizado metiendo más medios en ese grupo en concreto, pero no es nuestra principal preocupación, sino la seguridad de los ciudadanos de nuestra demarcación. Que unos cuantos guardias civiles se dediquen a eso es necesario y se está reforzando esa unidad y es muy importante. Además, está dando prestigio a la Guardia Civil porque son investigaciones serias y muy bien hechas y que en el futuro conllevarán condenas de delincuentes de cuello blanco. Pero, en Salamanca nuestra principal preocupación es la seguridad de los ciudadanos.

¿Cómo está la lucha contra el terrorismo yihadista?
Hemos tenido que aprender cómo se desenvuelven las personas que están en el entorno yihadista, porque no tienen nada que ver con nuestra amenaza anterior, que era el terrorismo de ETA.

¿Nada que ver?
Nada. Son totalmente diferentes. Sus procedimientos de trabajo, su forma de reclutar a las personas, su forma de financiarse,… Incluso los atentados no tienen nada que ver. Por lo que ha sido imprescindible que la Guardia Civil aprenda a luchar contra una nueva amenaza que es el terrorismo yihadista cuando gracias a Dios la amenaza previa está en un perfil bajo, que es la del terrorismo interno.

¿Qué papel tienen las redes en la lucha contra este terrorismo?
Son muy usadas por los yihadistas, por lo que no nos queda más remedio que utilizar las nuevas tecnologías en luchar contra ellos, porque ellos las emplean en su funcionamiento diario. Gran parte de la lucha contra el terrorismo yihadista es a través de las redes sociales y de nuevas tecnologías.

Jorge Montero Llácer.Los terroristas de ETA en Salamanca, al menos en las décadas de los setenta y ochenta, se camuflaban entre los estudiantes. ¿Los yihadistas podían pasar inadvertidos de esa forma aquí?
De momento no tenemos acreditado que haya estudiantes, en concreto en Salamanca, vinculados con esta cuestión. Habrá estudiantes musulmanes, pero no vinculados con el yihadismo.

Para relajar un poco la conversación. Sus antepasados eran de Salamanca. ¿Ya ha visitado el pueblo de su tatarabuelo, Fuenteliante?
Sí que he ido a Fuenteliante…

Oficialmente o de paisano…
Oficialmente. He ido de trabajo, en el recorrido que hago por los diferentes pueblos de la provincia. No he podido visitarlos todos, porque hay 360 pueblos, pero cuando estuve en Villavieja de Yeltes, que es el puesto que atiende a esa zona, aproveché para ir a Fuenteliante.

Y, ¿qué le pareció?
Es un pueblo que está un poco abandonado. Hay muy poquita población. Hay una residencia de ancianos y poco más. Lo que sí he hecho ha sido investigar mis orígenes familiares, ya que los tenía en Fuenteliante, pero he hecho una labor de investigación y he visto que tengo antecedentes en Ciudad Rodrigo, Lumbrales y Barruecopardo por lo menos. Anterior al siglo XIX que es lo que tenía acreditado. Seguiré investigando para ver de donde procede la familia.


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