«Duele que no inviertan en Atención Primaria como en la privada”

Miguel Torrecilla, médico de Familia en el centro de salud de San Juan
Miguel Torrecilla, médico de Familia en el centro de salud de San Juan.

Tranquilo, pausado y tomándose su tiempo entre pregunta y respuesta. Hablar con Miguel Torrecilla, médico de Familia en el centro de salud de San Juan, es bien. Sus respuestas son una receta para el que esté detrás de la gestión del presupuesto que se destina a la Sanidad Pública. Para muestra… “Tener la posibilidad de hacer ecografías en los centros de salud, nos ayuda mucho a manejar la incertidumbre de la forma en la que estamos manejando”.

Miguel, ¿cómo quiere que lo presente?
Me da lo mismo que me llames médico de Familia, de Cabecera, que de Atención Primaria. Para mí es lo mismo, no es esencialmente. Dependiendo un poco del concepto de cada uno, la filosofía es la misma. Médico de Familia es lo que es y marca un poco el objetivo de la atención que queremos prestar: La globalidad y atender al paciente en el contexto familiar.

Miguel. ¿Cuántas satisfacciones le ha dado?
En principio, todas las que pensaba que me daría la medicina familiar. Me encuentro muy bien.

¿Disgustos?
Los normales que podemos tener ejerciendo la profesión, pero quedan suplidos con el reconocimiento de los pacientes.

Ustedes nos conocen por nuestro nombre y apellido, incluso a nuestros familiares… Llegan a formar parte de la familia.
Esa es una de las características. La forma de abordar a un paciente es muy diferente si lo conoces, si sabes de su entorno familiar a si no es así. Atiendes al paciente de forma integral, longitudinal y en el contexto biopsicosocial, que puede ser una palabra estereotipada, pero es que es así. No atiendes solo un proceso biológico, lo englobas dentro de su ambiente psicológico y en el entorno social. No es lo mismo atender a un paciente que vive solo que a uno que está en un entorno familiar donde hay pareja, hijos, nietos… que siempre sirven de apoyo.

Salvando las distancias con House –serie de televisión-, ¿ustedes son un poquito Gregory House?
(Se lo piensa)
Como médicos que tienen que tener en cuenta muchas variantes a la hora de diagnosticar a un paciente.
A veces se ha definido al médico general como el que sabe poco de muchas cosas.

Creo que es todo lo contrario.
Cada vez estamos haciendo una medicina más integral. Estamos abarcando más cosas que hacíamos antes y la formación es fundamental. Además, somos especialistas, aunque a algunos compañeros les cueste asumirlos. Ya no vale saber un poquito de cada cosa, ahora el paciente viene informado y desinformado.

El doctor Google…
Tienes que manejar muchas herramientas para intentar abordarlo. Es cierto que tienes que tener una mentalidad muy amplia. Te podría contar muchas anécdotas.

Escuchamos, doctor.
Hay veces que los motivos de consulta, sobre todo en situaciones psicológicas, no son los que realmente tiene el paciente cuando llega. Es más, lo deja entre caer según sale por la puerta…

En esos casos, ¿le dice que vuelva a entrar?
No ha salido todavía.
(Risas)
Uno de los casos que me impresionó mucho, fue el de una persona que venía pidiendo vitaminas y el problema era muy serio. Era un intento de suicido y una situación familiar muy adversa.

¿Cómo se soluciona?
Con el silencio. Dejando que el paciente hable. El silencio muestra lo que muchas veces la palabra no dice. Hay que saber escuchar y muchas veces en nuestra premura… pero hay que dar tiempo al tiempo. En este caso, hay que dejar que el silencio exprese lo que quiere decir. Eso te lo da la familiaridad.

Miguel Torrecilla, médico de Familia en el centro de salud de San Juan.

¿Cuáles son los pilares en los que se asiente su Medicina de Familia?
La formación y la empatía.

La formación si se da en la Facultad, la empatía no sé si se imparte como asignatura.
Sí, es una asignatura que está pendiente. (Sonrisa) No siempre tienes la misma empatía con todos los pacientes, pero es muy importante. Las dos cosas, formación y empatía, hacen que el paciente confíe en ti. La confianza es fundamental para que el tratamiento que le recetes sea o no eficaz.

Tomo prestada una frase que siempre decía House: ‘Los pacientes siempre mienten’.
Bueno. A veces son medias verdades. Mentir, mentir… no, porque si se queja es que le duele. ¿Qué es lo que le duele? Eso es lo que hay que ver.

¿Por qué cree que los estudiantes de Medicina no se decantan por coger esta especialidad?
Por falta de conocimiento. Medicina de Familia lleva unos cuantos años como optativa, pero como asignatura de carrera está englobada dentro de una asignatura que se da en Urgencias y Geriatría y eso lleva pocos años. No se le ha dado la importancia que tiene la Medicina de Familia. Hasta hace poco se podía ejercer la medicina de Familia sin ser especialistas. En mi caso, soy licenciado en Medicina y Cirugía. No se me ocurre entrar en un quirófano sin tener una preparación.

Ya.
Medicina de Familia requiere una especialización. Pero, creo que no se decantan por falta de información. No conocen la Medicina de Familia, no saben lo que se hace, pero no solo los estudiantes, también muchos compañeros que trabajan en el hospital, no saben lo que se hace en los centros de salud.

Son la primera puerta a la que llamamos.
Sí. Somos la primera puerta y cada vez atendemos más patologías que en el hospital se dejan de atender. Muchas especialidades se están subespecializando y parcelando mucho más. Cada vez se derivan más asuntos que trataban los especialistas a la Atención Primaria.

Pues cada vez hay menos médicos de Familia.
Sí. El problema fundamental es la falta de médicos. Muchos estudiantes vienen a hacer la rotación, se sorprenden y dicen: ‘No sabíamos que esto era así’. Muchos solo dicen que quieren ser médicos. A ellos les digo: ‘Mira, la medicina es esto’. Lo otro también es Medicina, pero es distinto.

Si ustedes, los médicos de Familia son importantes en la ciudad, no le cuento lo que son en los pueblos.
Igual. La relación entre el médico rural y el paciente suele ser más estrecha, porque se dan las condiciones para que la relación médico-paciente sea más cercana. Pero, la importancia es la misma. Aquí, en la ciudad, trabajas en un entorno donde los pacientes tienen más posibilidad de consultar con otros compañeros y en un pueblo cuesta un poco más por el desplazamiento. No tienen médico todos los días…

Como mucho uno o dos días por semana en los pueblos pequeños…
Pues tiene que ajustar un poco la relación. Hoy en día el ciudadano tiene en nuestra consulta la primera puerta de entrada y una accesibilidad que a veces se alarga unos días por la lista de espera, pero realmente si un paciente viene aquí por un problema, es atendido. Quizá implica alargar la jornada, sí, pero sabe que puede contar contigo en cualquier momento.

Miguel Torrecilla, médico de Familia en el centro de salud de San Juan.

¿Una sociedad sana -en el amplio sentido de la palabra- es aquella que tiene un sistema sanitario público de calidad?
Sí, no sé si alguien lo pone en duda. Los fallos y aciertos se ven cuando tienes el sistema de salud, si no lo tienes, no se ven.

Todavía hay muchos españoles que conocieron que si en la familia entraba una enfermedad grave o se moría el enfermo o se arruinaba la familia.
Sí. La generación de nuestros padres tenía que ir a Portugal a buscar antibióticos. El sistema de Salud que tenemos hoy en día es envidiable. Tiene muchos fallos, sí, pero es envidiable porque tienes acceso a toda la medicina. La gestión no ha sido la mejor o el abuso… por falta de conocimiento o que solo queremos ver lo nuestro. Esto hace que el gasto sea importante y llegamos a una consecuencia de decir que no hay para todos. También hay una lista de espera que en algunas especialidades es muy lastimosa, que se tenga que esperar un año para ser atendido. No obstante, son pocas cosas que de urgencia tu médico de familia no pueda abordar de una forma satisfactoria y darle una solución.

Cuando escucha o lee que se ha destinado un gran presupuesto a la medicina privada. ¿Qué dice?
¡Hombre! Para mí, lo fundamental es la medicina pública. Te duela que no haya la misma inversión en Atención Primaria que en la privada.

¿Son dos formas de entender la medicina?
Sí. Al fin y al cabo, salvando las diferencias que puede haber en casos concretos, todos buscan el beneficio del paciente.

¡Qué generoso es usted!
A mí la medicina privada no me gusta, es un negocio como tal. Al final vas viendo… que hay muy buenos compañeros. También hay médicos que tanto en lo público como en lo privado van de salvavidas y no es eso.

¿Qué pierde el sistema cuando se desprestigia la Sanidad Pública?
(Silencio) Eficiencia. El hacer una buena inversión en Atención Primaria implica poder solucionar muchos más problemas de los que ya solucionamos. Evitaríamos el uso y abuso de medidas que son mucho más costosas y puede que no estén al alcance de todos. Hay que tener en cuenta que nosotros con pocos recursos abordamos muchos problemas y orientamos muchos más.

Tendrían que preguntarles más qué necesitan.
Te pongo el caso. Tener la posibilidad de hacer ecografías en los centros de salud, nos ayuda mucho a manejar la incertidumbre de la forma en la que estamos manejando. Podríamos hacer un diagnóstico mucho más temprano y orientar los problemas. Ahora, si hay compañeros que cuando derivan a un paciente al hospital, va más o menos orientado, lo encaminas con el siguiente proceso diagnóstico. Pero, si hay otros que empiezan desde cero… es mucho tiempo. Digamos que hay algunos profesionales especialistas hospitalarios que deberían valorar lo que se hace en Atención Primaria.

Para usted, ¿la partida presupuestaria que se destina a Sanidad es una inversión o un gasto para la sociedad?
Creo que todo lo que se destine a la Medicina no puede ser otra cosa que una inversión. Para mí, el gasto sería algo superfluo y tirado a la basura y la inversión tiene sus frutos y es beneficioso para la sociedad.

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