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Manual de uso de El Baldío, el mayor parque canino de Salamanca

  • Los incidentes se suceden entre los dueños de los animales y los ciudadanos que no saben que están en un parque para perros
  • También falta equipamiento para sus fines

 

El Parque del Baldío (en La Aldehuela) es un espacio de un total de 115.280 metros cuadrados para el uso y el disfrute de los animales y las personas. Es uno de los espacios donde los perros pueden ir sin correa para correr, saltar y jugar todo lo que quieran.

 

Aun así, parece que hay personas que no tienen conocimiento de este hecho, y son muchos los que van a pasear a este parque o a pasar la tarde y se sorprenden de que los perros estén sueltos, reprendiendo a los dueños para que los aten. De esta forma, se producen altercados. “Sí que he presenciado algún altercado,  normalmente cuando se le explica a la gente que es un parque canino, lo entiende. Pero hay personas intransigentes”, cuenta María, usuaria activa del parque.

Otro de los problemas que denuncian algunos viandantes que disfrutan de los paseos con sus perros, son las bicicletas. Son muchos los que se meten en el parque con bicicleta, dejando las puertas abiertas con el riesgo de que algún perro se salga y, además, “es que a veces no son conscientes del peligro que corren pues pueden ser embestidos por los perros que van corriendo”, comenta Ana, otra de las paseantes junto a sus perros.

Por otro lado, están de acuerdo en que el parque “es increíble y una maravilla” sobre todo para aquellos que tienen perros escapistas ya que al tener tanto terreno y estar todo vallado les da “mucha tranquilidad”. También destacan el difícil mantenimiento del parque debido a los agujeros que hacen los perros, pero hay muchos adoquines rotos que sí se podría solucionar, ya que se trata de un peligro tanto para los animales como para las personas.

Los usuarios de este parque también sufren otros problemas como la falta de iluminación y la necesidad de otra fuente. Hizo falta tiempo y una recogida de firmas para que el Ayuntamiento de Salamanca instalase una fuente en el parque y de esta forma, evitar que los dueños fueran cargados con botellas y garrafas de agua para que sus animales pudieran beber, sobre todo en los calurosos días de verano.

Ahora, se hace necesaria otra fuente ya que el parque es muy grande y los perros llegan agotados a la otra parte, donde no existe fuente de agua y si los dueños quieren dar de beber, de nuevo tienen que llevar una botella y un recipiente con ellos. Además, en la fuente existente se producen aglomeraciones. “Alguna otra fuente no vendría mal… El problema es que se sitúen cerca de las puertas”, explica Raquel, una de los muchos asiduos al parque. Todos están de acuerdo en que debería haber otra fuente, aunque en el centro del parque y, sobre todo, lejos de las puertas.

También está el problema de la iluminación: en invierno, anochece a las seis de la tarde, una hora a la que es imposible llevar al animal ya que no hay ni una sola luz y no se ve nada. Aunque hay algunos que se aventuran, cargados de linternas y collares iluminados para poder ver a sus perros, la realidad es que es un terreno grande donde sin fuentes de iluminación puede llegar a ser peligroso.

Algunos usuarios están llevando a cabo una petición de firmas en Change.org que entregarán al ayuntamiento para que esto se solucione y los cánidos puedan disfrutar de juegos y paseos también por la noche. Pero otros, aunque les gusta la perspectiva de contar con un poco de luz, declaran su miedo a que al haberla “se convierta en un lugar atractivo para los botellones”.

Texto: María López San Juan

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