El grito de auxilio de los fisioterapeutas del Hospital de Salamanca

"Si la gente que está en lista de espera pusiera reclamaciones, ayudaría a mejorar el servicio", dicen los profesionales que protestan por los recortes y la temporalidad
El Hospital Universitario de Salamanca. (Archivo/Pablo de la Peña)

La situación en el servicio de Fisioterapia del Hospital Universitario de Salamanca ha llegado a un punto crítico. Mientras las listas de espera en la sanidad pública salmantina siguen creciendo, llegando a alcanzar ya a unas 1.000 personas pendientes de recibir tratamiento de fisioterapia, los profesionales denuncian una asfixia presupuestaria que recae directamente sobre los trabajadores y la salud de los pacientes.

Según explican fuentes del departamento, la dirección del centro justifica los recortes y las amenazas de cierre de agendas alegando que «no hay dinero», una postura que contrasta con el desembolso destinado a financiar «peonadas» (horas extras remuneradas) para los médicos rehabilitadores.

Más consultas pero menos tratamientos

«De poco sirve pagar peonadas a los médicos rehabilitadores si luego no pones contratos de refuerzo para fisioterapia y andas recortando agendas», lamentan desde el propio servicio afectado. El funcionamiento del departamento sigue una dirección concreta: el médico rehabilitador evalúa al paciente operado o lesionado y, en la gran mayoría de los casos (entre un 70% y un 80%), lo deriva a fisioterapia para iniciar el tratamiento.

Sin embargo, en las últimas dos semanas, los fisioterapeutas del turno de tarde han recibido la advertencia de que la dirección pretende cerrar dos agendas, lo que supondría dejar de atender a unos 24 pacientes diarios por agenda.

Tras mantener reuniones con la dirección de enfermería, la justificación oficial recibida es que estos contratos de tarde «dependen de la lista de espera» y que por eso no se plantean contratos de larga duración. «Piensan que 1.000 personas en lista de espera pueden desaparecer de la noche a la mañana», critican con indignación.

«Si una lesión se coge al quinto mes, cuesta mucho más rehabilitar»

La parálisis del servicio la acaban pagando los pacientes de Salamanca. Desde el departamento recuerdan que la fisioterapia es un servicio con una demanda estructural que no va a bajar, sino que irá a más debido al progresivo envejecimiento de la población.

Los profesionales advierten de las graves consecuencias que estos retrasos acumulados provocan en la salud: «Si una lesión se coge en el primer mes, se tarda mucho menos en rehabilitar que si se coge en el quinto. Al final se aumentan las listas, se aumenta el tiempo de tratamiento y se aumenta todo». Esta demora prolonga las dolencias y obliga a muchos ciudadanos a pagar una clínica privada si quieren recuperarse a tiempo, perdiendo el sentido de la sanidad pública. Por el momento, los pacientes se siguen acumulando en el hospital, aunque temen que el colapso acabe provocando derivaciones masivas a centros privados en el futuro.

Tres años encadenando contratos de dos meses

El turno de tarde está compuesto por unos 15 fisioterapeutas, la mayoría en el entorno de los 30 años, cuya juventud parece ser la excusa de la administración para normalizar la precariedad: «Siempre nos dicen que como somos jóvenes tenemos que aguantar estas cosas, pero estamos cansados».

Según el equipo del departamento, el hospital lleva unos tres años cubriendo las necesidades del servicio mediante contratos temporales de cinco meses, dos meses, y otra vez cinco meses. «Llevamos la misma gente todo el tiempo, lo que pasa que sin ningún tipo de derecho. Vivimos con el miedo de pensar que igual el 1 de junio se cargan estos contratos y me quedo sin trabajo o me tengo que ir a otra provincia «, relatan.

Esta inestabilidad temporal impide a los trabajadores cualquier tipo de planificación económica o social: «No puedo planear unas vacaciones con mi pareja porque no sé si voy a poder cogerlas; trabajas todo el año pero no sabes si vas a disfrutar tus 22 días porque igual no hay nadie para cubrirte, te las pagan al final del contrato y así año tras año».

Además, se da la paradoja de que estas 15 plazas del turno de tarde no están creadas en la plantilla orgánica del hospital como interinidades o vacantes estables. Por lo tanto, aunque estos profesionales aprueben la oposición para estabilizarse, se ven obligados a marcharse de Salamanca porque en la provincia no se ofertan estas plazas reales. «Es la pescadilla que se muerde la cola. La única estabilidad que podemos encontrar es fuera de aquí, y para alguien que se quiere quedar en Salamanca es un palazo».

Un llamamiento al paciente

Cansados de que las protestas internas no sirvan de nada, los fisioterapeutas del hospital hacen un llamamiento directo a los usuarios afectados que se encuentran en las listas de espera, tanto en atención primaria (centros de salud) como en especializada (hospital).

«Nosotros nos quejamos desde dentro, pero no nos hacen ni caso. Creo que si la gente que está en lista de espera pusiera reclamaciones, ayudaría a mejorar el servicio porque los de arriba se verían abrumados y tendrían que ceder y aumentar la plantilla, que es lo que tienen que hacer y lo que llevan años prometiendo», concluyen.

Los sanitarios insisten en que su lucha no es solo por sus derechos laborales, sino por defender el sistema: «Ya que tenemos un país con sanidad pública, hay que cuidarla y aprovecharla. Nosotros seguimos siendo afortunados por trabajar en lo nuestro y en la pública y demás, pero lo que más te duele es la otra persona que tienes al lado, que estás tratando y te dice que lleva esperando muchísimo tiempo. Al final lo único que puedes decirle es que no nos podemos multiplicar».

Texto: Lara Arias Lordán

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