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Árboles tronchados en el paseo fluvial

Hace nueve meses -fue el 25 de mayo- el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, anunciaba el nuevo Plan Especial de Protección del río Tormes y El Zurguén

 

El río Tormes, a su paso por el municipio de Salamanca, dispone de una longitud aproximada de 9,6 km y una anchura de riberas variable dependiendo de la zona.

 

Los salmantinos utilizan estos casi 10 kilómetros, por donde transcurre el paseo fluvial, para pasear o practicar deporte. Hace nueve meses -fue el 25 de mayo- el alcalde, Alfonso Fernández Mañueco, anunciaba el nuevo Plan Especial de Protección del río Tormes y El Zurguén, que contempla la protección de 15 nuevos bienes de interés «artístico, arquitectónico y arqueológico» que se suman a los 25 que incluía el anterior plan relativo al río salmantino.

«Son 15 novedades en este capítulo para garantizar algo fundamental: Proteger el patrimonio arqueológico, industrial y etnográfico vinculado al río Tormes, conservar este patrimonio y que el propio río sea un espacio de oportunidades, ocio y disfrute para todos», explicaba entonces Fernández Mañueco.

Uno de los objetivos que planteaba el alcalde en mayo era que Salamanca se integrase en las zonas verdes y trasladaba a los vecinos los beneficios ambientales, sociales, económicos y culturales del patrimonio natural de Salamanca. «Son 1.476 hectáreas que incluyen sendas peatonales, pasarelas y carriles bici para conectarlas».

El recorrido por la vera del río es precioso, salvo cuando el paseante, ciclista o corredor se encuentra con árboles cuyos troncos viejos están partidos por la mitad o las ramas están tronchadas y yacen sobre otras ramas o en la maleza que corona el río.

Mañueco también señalaba en primavera que no solo querían «proteger y conservar este patrimonio medioambiental y ecológico que tiene Salamanca, sino darle un valor añadido para que puedan disfrutarlo todas las personas que viven en Salamanca o visitan la ciudad», explicó el alcalde.

Después de nueve meses, cerca del puente Enrique Esteban, los árboles grandes están tronchados y los más nuevos caídos. La imagen es, cuanto menos, medioambientalmente penosa, al igual que la vegetación seca que crece en medio del río.

Bien es cierto, que el alcalde señaló en mayo que el Plan Especial de Protección del río Tormes y El Zurguén era un documento inicial y que requeriría unos trámites. Explicó que hablaba de protección y conservación, además de recuperación y puesta en valor de algunos de estos elementos. «Ya existen algunas iniciativas en marcha a través de los 19 millones de euros de Tormes+, como se hizo con el arreglo del puente de Enrique Esteban, y es un trabajo que tendremos que ir realizando en los próximos meses», concluyó en mayo.

El tramo centro, que es el más urbano del río, el que transcurre entre los puentes FelipeVI y Sánchez Fabrés es donde los árboles están secos, hay ramas partidas y se amontonada la maleza.


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Un comentario

  1. tenemos que aprender a ver la Naturaleza con otros ojos. Los árboles también mueren y eso forma parte de su ciclo natural. Los árboles tronchados sirven de cobijo y comida a numerosos insectos y pájaros. Es innecesario retirar los troncos, aunque a veces nos parezcan feos. Esto no quiere decir que los dejemos sistemáticamente abandonados en la ribera, pero es conveniente dejar al menos una parte significativa. A simple vista puede parecer feo, pero si tenemos en cuenta los beneficios medioambientales nos empezarán a gustar un poco más, sobre todo si observamos la extraordinaria vida que cobijan.

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