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La importancia de donar tejido cerebral

Se estima que en 2050 habrá el doble de personas con alguna enfermedad neurodegenerativa

El Centro Terapéutico Alzheimer de Salamanca ha acogido este jueves una charla organizada por la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (AFA) y el Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) sobre la donación de cerebros. Bajo el título “Donar el cerebro hoy para poder curar mañana”, esta charla ha sido impartida por Javier Herrero, director científico del Banco de Tejidos Neurológicos.

 

El objetivo de esta actividad era concienciar a la población de la importancia de la donación de cerebros con fines científicos. En primer lugar, Javier Herrero ha explicado a los asistentes qué es el llamado Banco de Cerebros, subrayando el trabajo de la organización en la recogida, procesamiento y almacenamiento de tejido cerebral que se dona voluntariamente. El principal fin de esta donación es transferir esos tejidos a investigaciones punteras que resultan útiles para conocer las patologías neurológicas.

Según ha explicado el director, en el banco “somos como un taburete”, pues se sostiene sobre tres “patas” fundamentales: los donantes, los médicos clínicos y los investigadores.

Sus funciones son la de concienciar a la sociedad de la necesidad de donar cerebros, coordinar, recoger, procesar y almacenar tejidos, clasificar las patologías padecidas por el donante y ceder el tejido a investigadores que lo soliciten.

Herrero destacó que la donación de cerebros es diferente a las demás y necesita otro tipo de autorización, ya que no sirve para “dar vida en el momento” sino para “dar vida en el futuro”, es decir, investigar para conocer mejor las patologías y encontrar un tratamiento eficaz lo más pronto posible.

Quiso recalcar la importancia de concienciar incidiendo en las cifras de enfermos. En el año 2006, había más de 35 millones de personas en el mundo que padecían alzheimer, parkinson o esclerosis múltiple.

En 2017, el número de afectados en España era de casi un millón, lo que supone un 2% de la población. De esas personas, la mayoría eran mayores de 65 años, los que no estaban jubilados dejaban de trabajar debido a la enfermedad y el coste calculado para una familia con un integrante enfermo era de 23.000 euros al año.

En el año 2010, había 160 millones de personas viviendo en Europa, de las cuales 10 millones padecía algún tipo de demencia. La estimación para el 2050 es que esa cifra se duplique, es decir, 18,7 millones de personas.

La razón por la cual cada vez se dan más tipos de enfermedades neurológicas que en comparación a años anteriores es por el aumento de la esperanza de vida.

Al vivir una media de 83 años, hay más posibilidades de que las células fallen y, por tanto, más posibilidades de tener demencia. De ahí que se subraye la importancia de la donación y la investigación, con el objetivo de, en palabras de Javier Herrero, “buscar remedio a esta pandemia”.

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