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«Hoy es hoy y estamos vivos. ¿Qué más podemos pedir?»

Elena Román lleva luchando contra su enfermedad desde que hace 30 años, cuando fue diagnosticada de Poliquistosis Renal con tan solo dos años.

 

Elena Román ha aprendido a vivir con la Poliquisosis Renal y en torno a ella. Tenía dos caminos, ser la víctima o ser el verdugo y eligió vencer. Ahora nos cuenta su historia de superación y valentía, la misma que la ha llevado a escalar montañas y disputar medias maratones, convirtiendo así al deporte en parte fundamental de su vida.

Elena, una curiosidad. ¿Qué piensas cuando corres?
Pues la verdad es que depende del día… hay días que correr me sirve para soltar toda la tensión del día, otros que pienso en la carreras que tengo próximamente… muchas veces me imagino cruzando una meta importante (Behobia por ejemplo) con toda mi familia y amigos animándome y me pongo a llorar sólo de imaginarlo (me ha pasado más de una vez). Lo que si pienso cada vez que acabo un entrenamiento es: “si, lo he conseguido. Otra vez” Para mi cada nuevo entrenamiento es un reto conseguido.

Teniendo en cuenta que tus riñones funcionan un 20%. ¿Con qué alimentación e hidratación te preparas para afrontar una prueba?
Cuando haces deporte es importante cuidar la alimentación. Por mi enfermedad siempre he cuidado muchísimo la alimentación por lo que no es algo que me suponga un problema…
Pero si es verdad que por ejemplo, los enfermos renales tenemos muy limitado el consumo de proteína y cuando practicas deporte la proteína es vital para la recuperación muscular por lo que tengo que andar con un poco de cuidado.
Respecto a la hidratación, sobre todo en verano o en climas más húmedos intento beber siempre aunque no tenga sed, consejo fundamental para todos los que corremos, seamos enfermos o no.

Elena Román disfrutando de una carrera.

¿Cuál es tu rutina de entrenamientos?
Bueno en realidad me guío por las sensaciones de mi cuerpo. En el estadio de la enfermedad en el que me encuentro no puedo fijar un calendario de entrenamientos estático e intentar cumplirlo a rajatabla.
Entreno 5 días en semana, eso sí, pero más por un tema psicológico que físico. Hay días que me encuentro más cansada y opto por la bici que me cuesta menos… los días que me encuentro más fuerte aprovecho para hacer las tiradas largas con más kilómetros; y así voy, escuchando a mi cuerpo. Es importante ser consciente de los límites y saber que a pesar de lo que se escucha por ahí sí que existen y hay que respetarlos. Respetarlos sí, temerlos no.

«Ponerme las zapatillas cada día me hace sentirme menos enferma»

Teniendo en cuenta que el deporte es en un 70% mental. ¿Cómo te preparas psicológicamente para afrontar las pruebas?
Siempre pienso en la sensación de cruzar la meta y de colgarte la medalla… creo que son momento únicos que debes fijar en tu cabeza antes de salir a correr 20 kilómetros.
Tener claro por qué estás ahí, qué es lo que te motiva es fundamental. Para mí el deporte es una terapia contra la enfermedad, la mejor medicina y sé que aunque muchas veces sufro, lo paso mal y me canso al final siempre merece la pena.

¿Cuánto te ha enseñado la disciplina en el deporte para afrontar la enfermedad que tienes?
Creo que le debo mucho al deporte en ese sentido. El deporte me ha enseñado que los límites están y que yo con mis riñones funcionando al 20% no puedo plantearme correr un maratón en 3:30h pero sí puedo ponerme las zapatilla y correr una media maratón al trimestre con mis amigas en 2 horas… Pues igual en la vida. El deporte me ha enseñado a luchar por todo lo que creo, a remangarme y a trabajar por alcanzar mis metas por muy lejanas y locas que me parezcan porque… ¿Quien cree que una persona con menos de medio riñón funcionando puede correr una media maratón?

En la medida de lo que puedas y sin caer en sensacionalismos. ¿Cuánto miedo infunde que sólo te funcionen los riñones un 20%?
Mucho, evidentemente. Pero hoy me han dicho una frase que voy a utilizar: “cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente” Porque… ¿de qué me sirve ahora pararme a pensar en que más pronto que tarde tendré que pasar por un trasplante? De nada. Si me pongo a pensar en lo que puede pasar mañana a lo mejor me meto en la cama y no me levanto más. El miedo nos paraliza. Hoy es hoy y estamos vivos. ¿Qué más podemos pedir?

«Está comprobado que el trasplante de vivo ofrece unas mejores garantías»

¿Podrías hablarnos sobre la donación en vivo?
Claro, si todo marcha bien esa será la terapia de sustitución que quiero para mi.
La donación en vivo consiste en que una persona viva (normalmente alguien de tu entorno más próximo) te done uno de sus riñones. Por suerte todos tenemos dos riñones y si estamos sanos podemos vivir perfectamente con uno solamente.
Está comprobado que el trasplante de vivo ofrece unas mejores garantías: menos posibilidad de rechazo, mejor recuperación, mayor vida útil dentro del cuerpo de receptor… además en muchos casos evita al enfermo tener que pasar por diálisis, esa palabra tan temida por los que padecemos este tipo de enfermedades.

¿Qué mensaje darías a todas aquellas personas que se encuentran en una situación similar a la tuya?
La verdad es que no soy muy de dar consejos porque creo que las circunstancias de cada persona son totalmente distintas y las emociones y los sentimientos son personales e intransferibles.
Quizá hay una persona en mi misma situación que decide que lo que más le ayuda es sentarse todas las tardes a leer 5 horas porque le evade… no lo sé.
Me gusta contar mi historia, contar que el deporte me salvó la vida. Contar que ponerme las zapatillas cada día me hace sentirme menos enferma y que cruzar la meta de la carrera que sea al ritmo que sea me hace pensar que he ganado una batalla más contra la enfermedad. Esa es mi historia y si puede ayudar a alguien… bienvenido sea.

¿Cuál es el motivo por el que has escrito el libro?
Hace tiempo que hablo sobre mí día a día en mi cuenta de Instagram (@elenarorun) y a menudo me escribe gente a la que le acaban de descubrir la enfermedad o mamás con bebés recién nacidos con poliquistosis. Se ponen en contacto conmigo sólo para decirme que leerme a diario les anima, les motiva y les da esperanza. Por eso, cuando la editorial me lo propuso es verdad que lo pensé un poco pero enseguida me lancé a la aventura. Si mi libro puede ayudar a que una sola persona sea capaz de afrontar su enfermedad (sea cual sea) de una manera más positiva ya habrá merecido la pena.

¿Qué es lo que quieres conseguir con la venta del libro?
Mi sueño sería llegar a muchas casas de enfermos. No sólo enfermos renales… todo tipo de enfermos. A ellos y a sus familias; porque no debemos olvidarnos que las enfermedades no son sólo del enfermo sino que afectan a todo su entorno.
Ojalá un padre pueda leerlo en la sala de espera de un hospital, o un enfermo en su cama del hospital y sentirse un poco más animado, menos enfermo y más valiente. Con eso sería misión cumplida.

¿Cómo podemos colaborar en tu proyecto?
Es muy sencillo. Entrando en la página libros.com podéis hacer una compra anticipada y haceros mecenas del proyecto para hacerlo más grande entre todos.

¿Cuales son tus próximos retos a corto plazo?
Bueno, vamos a ir viendo. El próximo 1 de diciembre me encantaría correr la Spartan Race en Valencia (mi carrera de obstáculos favorita) pero iré escuchando mi cuerpo momento a momento. Hoy estamos aquí… cuando llegue es río cruzaremos ese puente.

Por: Rebeca Ramos

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