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La década prodigiosa del Barrio Chino salmantino

De 1964 a 1975 fueron los años dorados del famoso lugar donde triunfaron los bares: Navarra, El Sol, Piqui, Media Luna, Las de las dos puertas, el de Jorge, el Alhambra y el Casablanca

Puta Vieja llamaba Calisto a La Celestina. De eso, hace 620 años cuando se publicó el libro. Salamanca es una ciudad donde las putas tenían predicamento y hasta estatus, tanto que el Barrio Chino de Salamanca en los años 50, 60 y principio de los 70 del siglo XX era considerado como uno de los mejores de España junto con el Bilbao o Barcelona.
Para adentrarnos en el Barrio Chino de los años sesenta le hemos pedido a Ángel Holgado que nos guíe por sus estrechas calles y por los bares que estaban de moda. Holgado conoce cada rincón, calle y local,… cada chica, porque en aquellos años era el ayudante de fotografía de su tío Candy y gustaba de mirar y retratar.

Los bares estaban en la calle Cervantes, en Tahonas Viejas y en la Vaguada, después con la remodelación, algunas de las calles donde se asentaban los locales desaparecieron. Ángel comenta que los más famosos por la calidad de las mujeres que los frecuentaban eran: El Navarra, El Sol, Casablanca, Alhambra, «hay uno que tenía dos puertas, pero no recuerdo el nombre, como tampoco me acuerdo del que tenía un camarero que se llamaba Jorge» y una tabernita que había en la calle Oviedo que era muy pequeña. «Solo había cuatro mujeres, pero a cuál más bonita».

Una de las calles del Barrio Chino. Foto. Ángel Holgado

Decía Carmen Martín Gaite en un reportaje que eran calles que ninguna chica decente de su generación traspasó nunca. Le preguntamos a Ángel si era tan sórdido y nos saca de dudas. «No. Eran bares donde te podías tomar una cerveza o una copa, además más baratas que en otros lugares de Salamanca. Lo que los diferenciaba era que había chicas allí».

¿Tenían habitaciones en el primer piso?
No. Los bares eran solo eso, bares. Los encuentros con las chicas se hacían en la vivienda que estaba al lado de los bares. Ellas tenían alquiladas las habitaciones y allí se producían los contactos. Había mucho formalismo. Además, los dueños de los bares no dejaban que entraran los chulos. No era frecuente ver altercados allí. No vi ni navajas, ni tiros. Las mujeres eran muy educadas en el trato y casi todas ellas tenían clientes fijos.

Ángel nos cuenta que casi todas eran españolas, recuerda que de Zaragoza, Zamora, Bilbao, Salamanca, Extremadura,… «¿Lo más exótico en aquellos años?  Una argentina guapísima y a una brasileña».

Todas tenían más de 21 años y contaban con el carnet sanitario. Los controles de salubridad de las prostitutas se realizaban en la cátedra de Dermatología del Hospital General de la Universidad de Salamanca, y terminadas las pruebas clínicas y analíticas, si éstas eran normales se la consideraba apta para continuar con su trabajo, en caso contrario se les ponía el tratamiento adecuado con el consejo de abstenerse, hasta que la efectividad de la medicación, lograra la curación. El fotógrafo asegura que no conoció a nadie que en el Barrio Chino, de esta época, hubiera cogido una enfermedad venérea.

La calle de la Palma en 1974. Foto. Ángel Holgado

Siendo el Barrio Chino de Salamanca tan famoso, indagamos en la memoria de Ángel sobre personajes conocidos. Al margen del cantaor Farina, que era público y notorio su presencia, no nos da ningún nombre. Eso sí, nos asegura que él vio por allí a ministros, militares con rango, alcaldes, catedráticos y «algún patoso, que también los había». (Risas)

En esta década, calcula Ángel que habría como un centenar de mujeres ejerciendo la prostitución en el barrio chino.

¿Cómo se producía el contacto y se ‘firmaba’ el trato?
Si te gustaba alguna, la mirabas, la invitabas a una cerveza o simplemente le guiñabas un ojo y para la cama.

¿Cómo eran las habitaciones?
Tenían un bidet, donde se lavaban ellas y lavaban a los hombres, y sábanas y toallas limpias en cada servicio. Las habitaciones olían bien, siempre a limpio. Estaban ventiladas y saneadas.

¿Cuánto duraba cada servicio?
(Risas) Depende. Pero, por lo general entre 15 y 30 minutos.

¿Había métodos anticonceptivos?
Sí, preservativos y ellas tomaban pastillas.

¿Cuánto costaba un servicio?
No había un precio fijo, entre 150 y 500 pesetas -0,9 € y 3€- (El salario mínimo interprofesional en España en 1963, año en el que se instituyó, era de 2.521 pesetas -15,15 €-).

La decadencia

Si hablamos de la época dorada del barrio chino, debemos mencionar también la decadencia. Ésta coincidió con la llegada de la Democracia, donde el barrio se convirtiera poco a poco en marginal. La droga rodaba por las calles y la prostitución era ya de otro tipo, más sórdida.

Jesús Málaga, alcalde de Salamanca en esta época, cuenta en su libro ‘Desde el balcón de la Plaza Mayor: Memorias de un alcalde’ que el problema más difícil de abordar era el del barrio de la Palma. La situación del mismo desde el final de la guerra de la Independencia era realmente preocupante. Marginado y sin apenas servicios, con viviendas sin agua, sin luz, pedía a voces inversiones multimillonarias y mucha creatividad para sacar adelante el que los salmantinos, viendo tanta desolación, habían llamado el barrio de ‘Los Caídos’ (El barrio Chino)”.

Imagen del Barrio Chino cuando se estaba construyendo el Palacio de Congresos y Exposiciones. Foto. Ángel Holgado

Y comenzó la transformación del barrio con la expropiación de las casas, la construcción del Palacio de Congresos y Exposiciones, la edificación del Instituto La Vaguada de la Plama, la recuperación para la ciudad de La Casa Lis y tantas y tantas rehabilitaciones que han logrado convertir este barrio deprimido en lo que es ahora.


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2 comentarios

  1. Qué historias! Yo viví la época decadente. Recuerdo de pequeño, allá por los 80, que no podíamos traspasar el Parque de San Francisco: «pide-pelas», jeringuillas en las fuentes, tirones, atracos con navaja…

  2. Siento una gran nostalgia recuperar estos recuerdos,he dedecir que el barrio como lo llamabamos era un ejemplo en todo,no vi ninguna pelea niriñas,la gente ye hablaba con mucha educacion y respeto mutuo.Se gano en algunas cosas pero se perdio en algo que todos teniamos afecto por lo que representaba.un slmantino quevivio aquella epoca y en un barrio entrañable como era La Palma.

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