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Odisea en el tren de Madrid a Salamanca

Los deja tirados en la sierra de Guadarrama, los recogió un tren que iba lleno a León para dejarlos en Ávila para coger otro hasta la ciudad del Tormes

Los pasajeros del tren que cubría el trayecto entre Madrid con llegada a Salamanca a las 18.25 horas, sufrió una avería y los pasajeros tuvieron que esperar una hora «en medio de la nada» hasta que otro tren que iba lleno hasta León los recogió y tuvieron que ir de pie hasta Ávila, donde los dejó hasta que cogieron otro convoy con destino Salamanca.

 

Un pasajero dio la voz de alarma a través de las redes sociales. «Tren media distancia 18907 con destino Salamanca y llegada a las 18.25 averiado por fallo en un sistema de seguridad,  en plena Sierra de Madrid, en Santa María de la Alameda», comentó.

En seguida, otro amplió información. «Una hora parado en medio de la nada, luego nos meten en otro tren que va hacía Ávila y tenemos que ir de pie y amontonados en los vagones, para que al final nos metan en otro que tarda hora y veinte en llegar a Salamanca. Y además el enchufe me ha dado calambre, gracias Renfe», dijo.

«Se ha estado el tren a Salamanca en medio de la nada, perfecto todo. Que es esto, EXTREMADURA O QUE!?!», decía otro usuario, a lo que otro internauta la respondió que lo mismo que le había pasado a él por la mañana.

«Estoy en el tren rumbo a Salamanca, se ha roto y ahora estoy en un escape room temática policiaca. En la parada han robado una maleta. Una señora dice que es una huelga encubierta. El tren en el que nos han subido en sustitución estaba ya lleno y la gente va de pie», comentaba una viajera.

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2 comentarios

  1. La pésima gestión de renfe, …o como ahora se llame, no me sorprende para nada, lleva años ocurriendo. He dejado de viajar en tren desde que constaté la estúpida gestión de los empleados de la recepción de viajeros en la estación de Salamanca que, acomodados en sus poltronas como si fueran los mas estúpidos y engreídos de los funcionarios del estado, se negaban sistemáticamente a vendernos los billetes en mano argumentando que para eso estaban las maquinitas, maquinas que no las entendían ni ellos, y ni siquiera se molestaron en atender a los ancianos que les suplicaban la venta de billetes en ventanilla como siempre se había hecho.

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