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Continúa la lucha contra la mina de uranio de Berkeley en Retortillo

La plataforma Stop Uranio recuerda ante sus oficinas un desastre ecológico de una instalación similar

Las movilizaciones contra la mina de uranio que la empresa Berkely pretende abrir en Retortillo siguen adelante. La Plataforma Stop Uranio convocó esta semana una concentración frente a las instalaciones de la empresa para recordar lo que sucedió hace cuarenta años en Church Rock, en el estado de Nuevo México (EEUU).

 

El 16 de julio de 1979 se produjo un accidente en la mina y planta de tratamiento de uranio de Church Rock que provocó la mayor contaminación radiactiva de los Estados Unidos, tres veces superior a la ocasionada por el accidente de la central nuclear de Three Mile Island (Harrisburg, Pensylvania), pero mucho menos conocida.

La rotura de una de las balsas en las que se concentraba uranio ocasionó un desastre medioambiental que a día de hoy no ha sido totalmente reparado. Los productos químicos allí almacenados y el material radiactivo que contenía la balsa fueron arrastrados hasta el río Puerco que quedó contaminado en más de 100 km. aguas abajo.

Estos hechos se produjeron dentro del territorio de la nación Navajo, cuyas tierras eran objeto de múltiples explotaciones de uranio para alimentar las centrales nucleares y el armamento nuclear norteamericano.

Los Navajos han sufrido las consecuencias de albergar instalaciones radiactivas en su territorio. Los mineros navajos fueron víctimas de la radiación excesiva a la que se vieron sometidos, con deficientes medidas de seguridad, lo que ha ocasionado una importante mortandad entre los afectados.

A principios del mes de junio visitó a Stop Uranio una activista de la tribu Navajo, Leona Morgan. “Ella nos advirtió del peligro que supone para el oeste de Salamanca que Berkeley Minera consiga abrir los proyectos de minería de uranio previstos”, indica la plataforma.

En Retortillo se lucha ahora “para que no nos pase algo parecido a lo sucedido en Church Rock, pues no conviene olvidar que la rotura de balsas en zonas mineras es algo más habitual de lo que la gente pueda llegar a pensar. El inconveniente añadido en nuestro caso sería la radiactividad que emana del material que se pueda extraer en el oeste de Salamanca y que va a ser tratado mediante lixiviación estática en las balsas previstas por Berkeley Minera”, explica.

Preocupación en Portugal

La plataforma recuerda que los vecinos portugueses también están preocupados por lo que pase en Retortillo. “Si se rompe alguna balsa de la planta de tratamiento, los lodos radiactivos y los productos químicos almacenados irían a parar al Yeltes y medio centenar de kilómetros aguas abajo llegarían al Duero internacional sin que nada, ni nadie, pueda parar la posible avalancha de destrucción arrastrada por la corriente”, señala.

A día de hoy Berkeley tiene muy difícil abrir la mina y planta de Retortillo. Los inconvenientes administrativos y judiciales que tiene el proyecto son numerosos, “pero no por ello nosotros vamos a bajar la guardia ante el peligro que supondría para nuestra tierra y nuestra gente que finalmente la empresa minera consiguiera su objetivo”, concluye.


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2 comentarios

  1. Todas estas personas que se manifiestan, tienen trabajo???
    Si no lo tuvieran, habrían presentado una solicitud de empleo en Berkeley Energía….. seguro.

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