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Piden más respeto para la Plaza Mayor

La Asociación 'Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio' anima a revisar el Plan Director de la Plaza Mayor para afrontar su conservación futura

 

La Asociación analiza el estado del monumento y apuesta por continuar las intervenciones que ayuden en su conservación, pero éstas deben acelerarse y planificarse junto con una serie de labores de mantenimiento y una pronta erradicación de todos los abusos en el corto plazo.

La Asociación ‘Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio’ anima a las Administraciones Públicas a revisar el Plan Director de la Plaza Mayor, antes de que éste cumpla 30 años, para afrontar el futuro del monumento desde una perspectiva global que implique también a los propietarios de viviendas y establecimientos.

Para ello hay que considerar como positiva la continuación de las intervenciones que ayuden en su conservación, las cuáles deben acelerarse y planificarse junto con una serie de labores mantenimiento, pero falta voluntad para erradicar todos los abusos en el corto plazo. Recuperar y preservar su imagen, muy deteriorada hoy día, deberían ser los principales objetivos para la próxima década, cuando se cumplirán 300 años del inicio de las obras de construcción.

La actuación realizada sobre el pavimento, necesaria y todavía no concluida por las excesivas interrupciones, debe reparar algunas partes de los soportales, especialmente bajo los arcos de acceso, puesto que existen losas partidas y hundidas y debe contemplar la limpieza de las losas a fin de extraer los chicles pegados al suelo (normalmente en las inmediaciones de las heladerías) y la restauración de la Escalerilla de Pinto puesto que se encuentra muy desgastada y, por ese motivo, resulta peligrosa.

Para que dure otros 300 años

La costosa obra del pavimento, que ha sufragado el Ayuntamiento, va a servir de poco si éste sigue obviando la grave circunstancia que es el libre acceso vehículos -de cualquier tipo- dedicados al transporte, pese a la supuesta videovigilancia de acceso a la zona peatonal, o que las heladerías sigan sin alentar a sus clientes hacia prácticas cívicas. Es necesario regular y ordenar esa actividad, anteponiendo el patrimonio y el carácter peatonal de la zona, contemplando aspectos como la circulación, el estacionamiento o no, velocidades, dimensiones, peso, tiempo, etc., con una Ordenanza Municipal que se acompañe de vigilancia y régimen sancionador.

El pavimento no sólo terminará por deteriorarse, de hecho ya hay manchas de aceite, también se seguirán dañando los arcos de acceso, como ha vuelto a ocurrir pese a la disimulada limpieza practicada, se seguirá perjudicando el tránsito de peatones, con serio riesgo para su seguridad, y menoscabando la imagen del monumento en las primeras horas del día.

La siguiente intervención, de entre las que demanda la Plaza Mayor de Salamanca, afectará a los techos de los soportales y confiamos que se inicie cuanto antes, de hecho se anunció la licitación a comienzos del año 2018 y ésta ha sido adjudicada recientemente. Los desprendimientos, que han afectado a viandantes y establecimientos, han puesto de manifiesto la ausencia de labores de mantenimiento y reparación permanentes así como la escasa importancia que se ha dado a esta circunstancia, por parte de las Administraciones pero sobre todo por los propietarios.

«En todo caso se tratará de una intervención incompleta dado que no se podrá actuar en la totalidad de cada viga y los maderos durmientes ya que se ha consentido que gran parte de los establecimientos hayan adelantado su fachada ocupando la vía pública. Una circunstancia nada agradable y sobre la que las Administraciones Públicas deberían tomar buena nota para corregirla y no agravarla, como ejemplo la última reforma llevada a cabo en uno de los portales y que nadie diría que es parte de un monumento», puntualizan.

Lo mismo ocurre si miramos a las cubiertas donde observamos que varios propietarios han creado sus propias terrazas, se han abierto chimeneas y buhardillas según necesidad, se han colocado tejas de diferente tipo, no se mantiene la línea de cumbrera e incluso varias medianeras surgen sobre el tejado. «Corregir todo esto es trabajar a favor de la estética, la unidad y el respeto al monumento buscando recuperar una imagen cercana a la original y coherente», añaden.

Los establecimientos con sus rótulos (con la novedad de los luminosos y la utilización de extrañas tipografías), fachadas (con pérdida de pátina y distintos tratamientos) y las «puertas abiertas» suponen la mayor alteración practicada en los últimos tiempos, casi con toda seguridad autorizada, que no todavía no ha llamado la atención de las autoridades responsables. «Bien merece la pena que, por una vez, se actúe contra los sempiternos carteles inmobiliarios que podemos encontrarnos en los accesos de la Escalerilla de Pinto y las calles Concejo y Prior, y se continúe por la diversidad de rótulos de los establecimientos comerciales que supera lo admisible», matizan.

Más actuaciones

En esa línea, de recuperar una imagen digna y sin elementos distorsionantes, debe enmarcarse la reparación de los toldos del Pabellón Real, la supresión del cableado en soportales y fachadas, la recuperación de huecos o ventanas hoy utilizados como almacén o respiradero, la limpieza de pintadas (especialmente en el degradado Pasaje Coliseum) y mejorar el aspecto que presentan los locales comerciales abandonados.

Superando los soportales la carpintería exterior de las viviendas de la Plaza Mayor tiene que unificarse, más allá del color, pintando a la vez todas las ventanas, y merece recuperarse la palillería de las ventanas, optar por un mismo modelo de cortinas y tipo de cristales y suprimir anuncios y vinilos colocados por algunos particulares. «Es difícil que todos esos desmanes hayan sido autorizados, por lo que cabe preguntarse si se realiza algún tipo de vigilancia o inspección periódicamente, o si no hay criterio alguno en base al cual adoptar decisiones. Tampoco han podido ser autorizadas la colocación en los balcones de macetas, ceniceros e incluso cámaras de vigilancia (a mayores de las municipales y sin informar de su uso)», señalan.

El mal uso del monumento

En cuanto al uso dado al ágora hay que referirse al Reglamento de Uso y Utilización de la Plaza Mayor y que, como así manifestó esta Asociación en su momento, no serviría para nada. Su existencia no protege ni ayuda a mejorar el aspecto de la Plaza Mayor ni la salvaguarda de actividades de dudoso gusto o conveniencia.

Lo mismo ocurre en el caso de la Ordenanza de Terrazas, tanto en su contenido como en su cumplimiento, especialmente en cuanto al respeto por los espacios delimitados y su limpieza. Pero todo lo relativo al mobiliario auxiliar «es un cúmulo de desmanes por ser diferentes, por ser muchos y voluminosos, por situarse bajo los arcos, por servir como almacén y por no tener reparo alguno en exhibir cubos de basura o calefactores (en verano). Los propietarios de los establecimientos de hostelería saben lo que está bien y lo que está mal solo cabe pedirles que practiquen lo que está bien porque también redundará en su beneficio».


La celebración de conciertos multitudinarios, los cuales generan molestias y dificultades (aunque todavía nada de ello parece ser motivo suficiente para buscarles un espacio apropiado y dedicado, como bien han hecho en otras ciudades con menos motivo), ocasiona un grave impacto visual para el monumento, requiere del acceso de enormes camiones (sobre el renovado pavimento y por estrechas calles) y genera un exceso de decibelios perjudicial para la piedra. «Las Administraciones siguen sin atender las reiteradas peticiones de esta Asociación para que se realicen los estudios que cuantifiquen ese efecto, como se ha hecho para el Acueducto de Segovia, obviando que es su deber, antes de programar cualquier actividad, disponer de información».

De igual forma sigue pendiente la elaboración de estudios los cuales aconsejen, porque encuentren algún beneficio para el patrimonio histórico, mantener el tráfico por la Plaza del Mercado e incluso que los autobuses urbanos tengan ahí una parada, a los pies de la Plaza Mayor.

Para el futuro

El Plan Director, que debe ser revisado teniendo en cuenta lo anteriormente citado, entre otros muchos aspectos y cuestiones, también debe plantear cuáles son las labores de mantenimiento que periódicamente hay que realizar, como la limpieza de canalones y vierteaguas o la revisión de los balcones, con el fin de evitar daños, como la aparición de eflorescencias salinas. Ese documento también debe abordar, para su traslado a la Ordenanza de Terrazas, la situación actual de la actividad hostelera en la vía pública y la penosa imagen que causa.

Por último, tal y como esta Asociación ya ha planteado en otras ocasiones, y después de todo lo demás, uno de los objetivos del Plan Director debe ser dar a conocer la Plaza Mayor desde todos los ámbitos y eso pasa por la creación de un Centro de Interpretación. Sin duda el monumento atesora historia y detalles suficientes para divulgarlos convenientemente en un espacio habilitado para tal fin gracias a las utilización de las tecnologías y sistemas existentes hoy día.

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La Plaza Mayor de Salamanca. Foto. Pablo de la Peña.

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