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“Para transportar las verduras pagamos la gasolina a precio internacional”

Crisis del combustible en Venezuela afecta al sector agropecuario

 

Erasmo Bonilla nació en la ciudad de La Grita, una de las poblaciones más importantes del Táchira, estado fronterizo con Colombia, ubicada a unos 1.700 metros de altitud, por lo que se trata de una zona fértil para la agricultura. Desde pequeño aprendió a cultivar la tierra. A sembrar diversos rubros agrícolas, e incluso flores, que luego son distribuidos a lo largo y ancho de la frontera y a otros estados del país caribeño.

No obstante, debido a la crisis del combustible que azota a los venezolanos, a Erasmo, así como a los demás productores agrícolas de esta región, se les hace cada vez más difícil trasladar sus productos a las mesas de sus coterráneos.

“A pesar de que la producción ha bajado, aún seguimos cultivando papas, cambures, guineos, plátanos, tomate, cebollín y otros rubros. Pero por la escasez de combustible, la tarea de distribuirlos al Táchira y a otros estados, se hace cuesta arriba, pues debemos comprar gasolina y gasoil a precios exorbitantes, por lo que se hace necesario incrementar los precios de los fletes y cobrarlos en pesos colombianos, para medio redondear ganancias y seguir produciendo”, explica el agricultor de 36 años de edad.

Vale aclarar, que muchos de estos productos son trasladados a estados centrales del país petrolero como Caracas, Lara, Aragua, Carabobo, en viajes nocturnos que pueden tener una duración de 12 horas y más. En tal sentido, es imprescindible que los camiones de carga cuenten con el carburante necesario para poder sortear los cientos de kilómetros que contempla la travesía sin ningún tipo de eventualidad.

Por otra parte, se ha dado el caso, que productores han perdido parte de sus cosechas al no poder comprar el combustible a los ´gasolineros´ como son llamados quienes revenden el líquido inflamable en Venezuela, lo que significa un duro golpe a la economía regional.

Largas colas en las gasolineras

“O hacemos la cola o cultivamos”, indica Bonilla, al referirse a las largas filas de vehículos que se registran a las afueras de las estaciones de servicio, en las cuales, los usuarios, para tener la oportunidad de abastecerse de combustible, permanecen hasta tres días.

“Esto es un problema que cada día empeora, sin que las estrategias implementadas por el Gobierno surtan el efecto esperado. Es un castigo que no sabemos cuánto tiempo vamos a seguir pagando”, comenta.

Además de la situación del combustible, el trabajador del campo subraya que durante estos viajes se ven obligados a ´pagar peaje´ a algunos funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana apostados en los llamados Puntos de Atención al Ciudadano (PAC).

“De aquí (La Grita) a Caracas son más de diez paradas obligatorias que tenemos que hacer donde los uniformados nos piden documentos de los vehículos, documentos de quienes vamos conduciéndolos y los permisos para el transporte de los productos del campo. Aunque todo esté en regla y según los protocolos respectivos debemos colaborarles con pesitos colombianos e incluso algunos funcionarios exigen el pago en dólares. Así estamos”, precisa Erasmo Bonilla, quien horas después emprendería viaje a Valencia (Carabobo) llevando un cargamento de plátano.

 Por Raúl Márquez (Táchira, Venezuela)



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