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La empresa del autobús municipal despide temporalmente a 149 trabajadores

Los conductores que quedan trabajan sin protección fiable

El sábado 14 de marzo, el gerente de Salamanca de Transportes, que explota el servicio municipal de autobús, presentó un expediente de regulación de empleo (Erte) de 215 trabajadores, que finalmente afectó a 149 trabajadores que han sido despedidos mientras dura la situación excepcional que los justifica con el compromiso de volver a contratarlos cuando cesen las circunstancias que la originaron.

 

El Erte incluye a prejubilados, empleados de baja, de vacaciones y delegados sindicales.

En la reunión del sábado el gerente reconoció que no había llegado el pedido de gel y no había mascarillas. El lunes se estableció el transporte urbano al 50%, de lunes a viernes en horario de mañana y tarde, jornada continuada de 8 horas sin su descanso legal de 15 minutos, según el convenio.

El lunes como medidas de seguridad se colocó una cinta policial por delante de la taquilla del conductor, la cual no guarda la distancia de seguridad. Se racionó «gel» en botecitos, se dieron unos guantes de pésima calidad y no se proporcionaron las mascarillas.

Ante las quejas continuadas de los trabajadores, el martes 17, se puso un plástico como si fuera una mampara, o cortina de baño, “que quita la visibilidad del conductor, y con corrientes de aire, todo lo que ‘salpique’ en el plástico caerá en la taquilla del conductor”, según indica el comité, formado por cuatro secciones sindicales.

Todavía hoy “seguimos sin mascarillas, las que se pueden ver es porque los conductores las han llevado de su casa. Insistimos en que se acceda por la puerta central, dejando la parte delantera, espacio único para el conductor. Poniendo de ejemplo el resto de ciudades y argumentando con fotos. El motivo de todo esto, es seguir cobrando, aunque en el pliego de condiciones que elaboró el Ayuntamiento, viene especificado que detrás del conductor habrá un dispositivo para pasar las tarjetas. Dicho pliego nunca se cumplió, y ahora con el afán de cobrar y no perder un solo viaje, los usuarios tienen que entrar por la puerta delantera, poniendo en riesgo la salud del conductor”, señala el sindicato.

El comité afirma que, si se hubiera cumplido el pliego de condiciones, “ahora no estaríamos con este problema. Una usuaria trabajadora del hospital, ha tenido que ceder su mascarilla nueva al conductor”, concluye.


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