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Salamanca se une el sábado a la ‘Hora del Planeta’

Apagando la iluminación artística de varios monumentos de la ciudad

El Ayuntamiento de Salamanca se suma otro año más a la convocatoria de la ‘Hora del Planeta’, impulsada por la organización WWF y que implica a más de mil millones de personas y moviliza a 7.000 ciudades de todo el mundo, apagando el próximo sábado, 28 de marzo, la iluminación artística de diferentes monumentos emblemáticos de la ciudad.

 

Así, la Catedral de Salamanca, el Palacio de Anaya, el Palacio Episcopal, la iglesia de San Sebastián, la Clerecía, la Casa de las Conchas, la iglesia de San Benito, la Plaza Mayor y la iglesia de San Martín permanecerán sin iluminación desde las 20.30 hasta las 21.30 horas del sábado, informó el Ayuntamiento de Salamanca.

Este gesto responde al compromiso del Consistorio salmantino con el cuidado del medio ambiente y, por tanto, la apuesta por medidas que contribuyan a llevar un modo de vida más sostenible. De este modo, la ciudad de Salamanca respalda el apoyo global a la acción contra el cambio climático.


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Un comentario

  1. Inútil gasto. Nadie puede disfrutar de ellos ni de su iluminación y menos los turistas. Dicho gasto no es menor, y aunque lo fuera, no debemos olvidar que no sólo tenemos una alarma sanitaria, tenemos otra medioambiental: la Emergencia Climática declarada también por este Ayuntamiento. Dicha emergencia es consecuencia, en gran parte, del despilfarro energético que produce la emisión de millones de toneladas de dióxido de carbono. Por lo tanto, no una hora, sino todos los días mientras dure el Estado de Alarma.
    El consumo para iluminar los monumentos no es ni mucho menos baladí: son bastantes edificios los que hay en la ciudad, son muchos los metros cuadrados los que se iluminan y mucha la potencia de los focos, aunque éstos sean de alta eficiencia energética.
    Así mismo se podría apagar la iluminación de los polígonos urbanizados en los que no hay ni una sola vivienda, como el que está al oeste del cementerio San Carlos Borromeo. Puesto que no vive nadie, y nadie puede pasear, ¿por qué están encendidas las luces?
    Entre los ecologistas hay un “lema” que dice que la primera fuente de energía, todavía desgraciadamente a estas alturas, es el ahorro. No despilfarremos ni un vatio, ni ahora, en plena Alarma sanitaria, ni nunca más.
    Hagamos de la iluminación de los monumentos un uso más moderado y sólo en las horas en que realmente haya turistas o habitantes de la ciudad en la calle, durante el Estado de Alarma, y también cuando vuelva la normalidad.

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