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La Universidad lamenta la muerte del filósofo y arabista Miguel Cruz Hernández

Permaneció desde 1950 hasta 1976 como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras y fue alcalde de la ciudad

La comunidad universitaria lamenta el fallecimiento del filósofo Miguel Cruz Hernández, quien el pasado mes de enero cumplió cien años. Doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca, título que recibió en el Paraninfo en mayo de 1995, ha sido protagonista fundamental de la Filosofía española desde los años sesenta del siglo XX.

 

Cruz Hernández nació en Málaga el 15 de enero de 1920 y residió en Salamanca desde 1950 hasta 1976. Padre de ocho hijos de los que cinco son salmantinos, fue alcalde de la ciudad entre 1959 y 1962, así como director general de Cultura Popular en el periodo de la Transición Española.

Su docencia le vinculó a la Universidad de Salamanca en la que permaneció desde 1950 hasta 1976 como profesor de la Facultad de Filosofía y Letras, de la que llegó a ser Decano entre 1969 y 1971. En el Estudio salmantino dejó un grupo numeroso de personas que recogieron su herencia filosófica.

Natural de Málaga, Cruz Hernández siempre consideró que Salamanca y su universidad fueron lugares muy importantes en su vida. Por sus clases pasaron filósofos como Cirilo Flórez Miguel, Pablo García Castillo, Antonio Heredia Soriano o Miguel Ángel Quintanilla Fisac, entre otros muchos. En su labor profesional se ocupó de muchos de los grandes temas de la filosofía y de la psicología concediendo mucha importancia a la fenomenología que conoció de la mano de Juan Zaragüeta. Pero su aportación insoslayable, como heredero de la escuela arabista de Miguel Asín Palacios, es su Historia del pensamiento en el mundo islámico, “una obra monumental y pionera que sigue siendo referencia central para investigadores de todo el mundo”, subraya Antonio Notario, decano de Filosofía de la Universidad de Salamanca.

“Quienes tuvimos la suerte de conocerlo personalmente o a través de sus obras lamentamos su fallecimiento en Madrid y más todavía en unas circunstancias tan difíciles como las que atraviesa el mundo en la actualidad. Seguirá presente entre nosotros gracias a sus aportaciones a la filosofía, al pensamiento y a la historia de ambos”, apostilla Notario.


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